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1 / 11 “Todas las manifestaciones son peligrosas” dice Hugo Curotto (37), dedicado desde hace 8 años al fotoperiodismo. El día de la marcha #14N estuvo en el jirón Abancay, cuando la violencia comenzó. (FOTO: Hugo Curotto).

2 / 11 Los manifestantes se parapetaron con lo que encontraron mientras resistían el avance de la policía, que los atacaba con lacrimógenas y perdigones. Estos respondían con piedras y fuegos artificiales. (Foto: Hugo Curotto).

3 / 11 Me cayeron perdigones de la policía en la espalda y uno impacto en mi chaleco. Luego me cayó un piedrón de los manifestantes y una bomba lacrimógena en la pierna. La Cruz Roja me auxilio”. (Foto: Hugo Curotto).

4 / 11 Eran más de las 9 de la noche cuando la policía atacó con una lluvia de bombas lacrimógenas a los manifestantes luego de que un grupo pequeño empezó a sacar las rejas de protección. En ese momento se desató el caos. (Foto: Hugo Curotto).

5 / 11 El fotógrafo Curotto enseña la marca que le dejó en la pierna el impacto de una bomba de lacrimógena. (Foto: Hugo Curotto).

6 / 11 Cesar Campos (31) tiene 8 años como reportero gráfico. En ese lapso ha cubierto innumerables marchas. El estuvo destacado en la avenida Abancay la noche del sábado 14. (Foto: César Campos).

7 / 11 La Policía Nacional dispara lacrimógenas y perdigones sobre la gente. (Foto: César Campos).

8 / 11 Trabajar como periodista en marchas es trabajar bajo presión, a lo largo del tiempo he aprendido a sobrellevar eso. Antes de ir a cubrir la noticia, escucha música tranquila, Pink Floyd o The Doors para calmarme (Foto: César Campos).

9 / 11 César recibió un golpe con una piedra en la pierna durante el caos de ese día. La adrenalina del momento le permitió continuar. Cuando llegó a su casa, sintió el dolor. (Foto: César Campos).

10 / 11 Alonso Chero, fotógrafo de este diario, fue uno de los designados para cubrir la marcha nacional convocada para el jueves por la tarde en el Centro de Lima y resultó herido.

11 / 11 “El doctor me ha dicho que tengo residuos de un perdigón. (...) Felizmente, no ha llegado al pulmón”, comenta. Este es el proyectil extraído del cuerpo del reportero gráfico Alonso Chero.




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