Cada año, más de 30 millones de personas se suben a un . En total, mueven una industria que supera los 150 mil millones de dólares. Pero detrás del lujo a bordo y las postales de destinos exóticos, hay preguntas que quedan sueltas: ¿cómo impactan estos viajes en las comunidades locales? ¿cuán sostenible es el modelo actual? ¿puede el turismo ser algo más que una experiencia fugaz? Con dichas interrogantes en mente, Andrea Baigorria, una peruana radicada en , decidió hace un año lanzarse a la piscina del emprendedurismo y fundar The Tourism Lab (TTL), una consultora que busca cambiar el rumbo del turismo internacional.

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TTL nació con la intención de ayudar a las marcas a conectar mejor con su público, pero también con el entorno que las rodea”, resume Andrea durante una videollamada con El Comercio. Desde su oficina central en la capital mundial de los cruceros, TTL se mueve en un espacio a medio camino entre el marketing, las relaciones públicas y el desarrollo comercial. ¿Su especialidad? Tender puentes: entre marcas y destinos, entre oficinas de turismo y líneas de crucero, entre el storytelling y las decisiones de negocio.

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Juan Carlos Fangacio

Por ello, antes de definirlo como una simple agencia o consultora, Andrea prefiere referirse a él como un auténtico laboratorio desde el que no solo crea campañas o posiciona marcas sino que también abre puertas, identifica oportunidades y hace que las piezas encajen. A veces diseña estrategias para lanzar una nueva ruta turística, otras veces se sienta en la misma mesa con entidades públicas y empresas privadas para alinear intereses y generar impacto.

La joven, nacida en Miami pero “peruanaza de corazón”, como ella misma se define, inició su carrera profesional en Newell Brands como parte del equipo de ventas de dos marcas de herramientas. “Yo comencé vendiendo brocas y taladros. Además, era la única mujer -y la miembro más joven- en un equipo de veinte hombres, pero esa fue una auténtica escuela. Aprendí mucho de todos ellos, pero sobre todo me enseñó que puedo entrar a la industria que sea, con el producto que sea”, asegura.

Después de ello vendría Diageo, donde trabajó con marcas como Johnnie Walker para Centroamérica, le seguiría Spirit Airlines, desde donde lideró proyectos en pleno auge del turismo regional para luego dar el salto hacia Azamara Cruises, en el que terminó de enamorarse del mundo de los viajes y la hostelería.

Baigorria, a la derecha en la foto, confía en que el crecimiento del turismo en crucero debe ir acompañado de una transformación de la industria.
Baigorria, a la derecha en la foto, confía en que el crecimiento del turismo en crucero debe ir acompañado de una transformación de la industria.
/ Archivo personal Andrea Baigorria

Sin embargo, antes de dar el salto al mundo de los cruceros, hubo un momento determinante en su carrera. Trabajando para Spirit Airlines durante la pandemia, Andrea formó parte de la gestión de más de 150 vuelos humanitarios entre Estados Unidos y América Latina. “Fue un tiempo muy retador, pero también en el que vimos una colaboración tremenda entre gobiernos, aerolíneas y personas”, recuerda. “Tiempos difíciles nos ayudan a recalibrar las cosas importantes, sin duda”.

Ahora, al frente de TTL, Andrea mira hacia atrás y se alegra al descubrir cómo personas de distintas etapas de su vida se han sumado al proyecto. Su equipo actual está formado por excolegas, profesionales que la escucharon en alguna charla, y otros que coincidieron con ella en diferentes momentos. Todos con algo en común: pasión por el turismo y las ganas de hacerlo mejor.

A diez meses de su creación, TTL tiene oficinas en Miami, Chicago, Perú, Ecuador y Croacia. Este último, explica, es un punto estratégico en el circuito mediterráneo de cruceros. Su trabajo, dice Andrea, es personalizado, flexible y profundamente estratégico. Analizan el mercado, identifican oportunidades, desarrollan mensajes, gestionan relaciones públicas, crean campañas de impacto, articulan alianzas y generan visibilidad tanto para marcas como para destinos. Todo, con un enfoque de sostenibilidad y responsabilidad como guía.

Además de ello, esta joven peruana preside el Comité de Turismo de la US Hispanic Women’s Chamber of Commerce, es asesora de la NAF Academy of Tourism and Hospitality en Miami, y participa como voluntaria en diversas iniciativas que apoyan a mujeres y jóvenes profesionales.

Baigorria se ha consolidado como una voz autorizada en el rubro turístico.
Baigorria se ha consolidado como una voz autorizada en el rubro turístico.
/ Archivo personal Andrea Baigorria

Andrea y su equipo están convencidos de que el turismo puede ser una herramienta de cambio positivo. No solo por el potencial económico que representa, sino por su capacidad de influir en percepciones, abrir puertas culturales y empoderar a comunidades.

Por ello, uno de sus objetivos es ayudar a sus clientes a incorporar esos valores en el corazón de sus marcas. Desde la elección de socios responsables hasta la narrativa que comunican, TTL busca que cada estrategia esté alineada con un turismo más justo, más humano y más consciente del entorno.

También actúan como facilitadores entre lo público y lo privado. En muchas ocasiones, TTL es el nexo entre una oficina de turismo nacional y una marca internacional que quiere operar en la región. “Muchas veces mientras que PromPerú o ProColombia quieren impulsar algo, las aerolíneas y navieras están interesadas en otras cosas, afortunadamente durante estos años he podido ganar la experiencia para saber cómo hablar en ambos idiomas, mostrarle a ambos lados lo que les interesa. La idea finalmente es que podamos desarrollar estrategias beneficiosas para ambos lados”, explica Andrea.

Y en cuanto al turista actual, la ejecutiva asegura que prioriza la sostenibilidad, la personalización en el servicio y el turismo responsable. “Sostenibilidad no solo es un turismo verde, hay mucho más que eso, tenemos la parte de ser responsables con los destinos que visitamos. Buscamos traer un turismo que se mantenga y que beneficie a las comunidades locales. Hemos visto ciudades con tanto auge por temporadas que los locales ya no quieren turismo en esos lugares icónicos porque se ven saturados”, aclara.

Es entonces, cuando el hartazgo abre nuevas oportunidades para destinos cercanos y poco explotados. En cuanto a Sudamérica, Andrea considera que es un diamante en bruto, un territorio lleno de posibilidades por explorar. “No podemos seguir vendiendo solo Lima, Cusco y Machu Picchu. Hay miles de historias, sabores, rutas, experiencias esperando ser contadas”, señala.

Con The Tourism Lab, Andrea Baigorria no solo ha fundado una empresa. Ha creado una comunidad de profesionales con propósito. Un espacio donde las marcas, los destinos y las personas pueden coincidir para repensar el turismo. Un turismo que no solo traslada a personas, sino que transforma destinos.

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