El calor extremo puede causar disfunción cerebral y estrés térmico, afectando nuestra capacidad de concentración, regulación emocional y toma de decisiones. Esto ocurre porque el cuerpo prioriza la regulación de la temperatura, reduciendo el flujo de oxígeno y glucosa al cerebro.
El calor extremo puede causar disfunción cerebral y estrés térmico, afectando nuestra capacidad de concentración, regulación emocional y toma de decisiones. Esto ocurre porque el cuerpo prioriza la regulación de la temperatura, reduciendo el flujo de oxígeno y glucosa al cerebro.
Por Milenka Duarte

Cuando pensamos en el calor, solemos asociarlo con días soleados, vacaciones y tardes junto al mar. Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado cómo las altas temperaturas pueden influir en tu mente y emociones? La realidad es que, cuando el termómetro sube, no solo el cuerpo siente el impacto, sino que nuestra mente también se ve profundamente afectada. No es casualidad que durante una ola de calor nos sintamos más irritables, ansiosos o cansados, o que tareas simples nos cuesten más trabajo. Sin duda, estos cambios no son simples “días malos”, sino una respuesta directa de nuestro cerebro al estrés térmico.