Un paciente es tratado con la Técnica Graston por la fisioterapeuta Liz Díaz.
Un paciente es tratado con la Técnica Graston por la fisioterapeuta Liz Díaz.
/ Gabriela Delgado
Por Gabriela Delgado

Si hay un mal que aqueja a muchos en estos tiempos en los que parece que el sedentarismo rige nuestro día a día, es el estrés. Y este, muchas veces, se refleja en nuestro cuerpo en forma de contractura muscular. Acostumbrados a este ritmo de vida, solemos vivir entumecidos, “sacándonos conejos” o buscamos desesperadamente quién nos haga un masaje exprés, sea o no este profesional.

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