¿Un técnico para el 2014?
Me disculpan, pero he sido escéptico cuando Alianza salió ganador en Huancayo, Lima y en Moyobamba y quedó a dos puntos de Cristal y Garcilaso. Mucho ruido, pero pocas nueces. Separé el vértigo que significaba ver al equipo con posibilidades numéricas, del criterio que tenía claro por el escaso andamiaje sistemático de juego. Era como la canción de Gilberto Santa Rosa: “Me dice el corazón, pero me grita la conciencia…” Nunca vi un crecimiento futbolístico en el equipo, solo corazonadas enternecedoras que servían para aplaudir y no decaer en aliento, más no para pensar con seriedad en llegar al play off. Lo de ayer en Matute fue un gesto firme de ello. Alianza no tuvo propuesta de juego porque, evidentemente, no tiene recursos ni medios. No está en el lote de los que tienen que pelear por el título en este 2013.
Reconozco el trabajo que intenta Juan Diego Gonzales Vigil –incluso ayer jugando de 10-, pero su techo es conocido. Nunca me comí el cuento de Junior Ponce, porque desde dentro del club y desde la FPF tengo distintas referencias sobre su trabajo profesional. Tiene talento, no se puede negar, pero de ahí a que eso sea suficiente para ganar el titularato a ojos cerrados y elevarlo a la categoría de figura, por favor.
Alianza trepó en la tabla por una explosión de emotividad a partir del clima favorable que procuran Pancho Pizarro y el chileno Arrué. Más nada. El factor de la historia y la camiseta han hecho que los grones generen interés en la prensa, pero el empate de ayer es para detenerse y reflexionar: Alianza no puede perder más tiempo y tiene que organizarse para entrar a la modernidad en gestión deportiva. Han depredado las divisiones menores a pesar de estar mal formadas y con tremendas deficiencias. Hoy queda muy poco para el futuro.
No hay mucho para comentar sobre el partido contra los celestes. Muy mal Quinteros, desaparecidos Bazán y Aguirre. Otro cuento que jamás me comí es el del Che Beltrán. Tiene un montón de deficiencias técnicas para el puesto que ocupa. No sabe pegar sin que lo amonesten y no tiene el recorrido que hace, por ejemplo, un jugador como Cazulo. Si la coyuntura hace que el mercado lo infle en precio y el club no lo pueda retener; listo, chau y a mirar otro joven que tenga más proyección.
CUESTIÓN DE POLÍTICA
Cuesta entender por qué Alianza no define una política deportiva para el futuro. Definitivamente los triunfos no llegarán contratando jugadores pundonorosos como Guevgeozián o que se apaguen como Andersen.
Primero es urgente la designación de un gerente deportivo que sostenga una idea matriz para el equipo profesional, pero que también haga impacto en menores. Sergio Markarián no obtuvo resultados en la selección adulta, pero sus postulados para refundar el fútbol peruano tienen mucho para ser rescatado. Trabajos de base, capacitación de entrenadores y aumentarle la intensidad de juego al fútbol de Alianza tendría que ser el derrotero a seguir. Que Susana Cuba se de una vuelta por la Videna y pida las recomendaciones del uruguayo porque los casos son muy semejantes.
La contratación de un manager no debería ser vista por Susana Cuba como fuera de la realidad de la economía del club; es, en todo caso, una inversión a futuro. La mejor de todas. La posibilidad de hacer historia. Se requiere un planificador obsesivo que sea respaldado por toda la institución y con liderazgo para modificar las grandes taras que hay en La Victoria.
Que Alianza sea el equipo más popular del país, no lo exime de poseer los grandes males del fútbol peruano. Es también darle demasiada ventaja a otras instituciones locales. Se sigue pensando que solo con el peso de la camiseta y el movimiento del pueblo grone se pueden armar grandes campañas. En todo caso, ganar un título en el corto plazo para ser los menos malos de un torneo tan mediocre e irregular ya no tendría que ser el objetivo en la cabeza de los aliancistas. Porque así Alianza hubiese ganado ayer y eventualmente alcanzado el play off, igual sigo pensando que es hora de revolucionar para encontrar otra vez la vanguardia.
Me desilusiona que la Administración Temporal insista con una fórmula desfasada y poco prolija: crear un equipo de trabajo entre socios del club –por más bien intencionados que sean- para buscar al técnico idóneo para el 2014: ‘Petróleo’, Costas y cualquiera que tome el buzo tendría que estar por debajo de una cabeza visible que esté librada de responder por resultados, pero sí por engranar la tradición del juego aliancista con el rigor que exige la competencia internacional de hoy. Talento para jugar y fortaleza mental para ganar.
Lo que se quiere hacer es más de lo mismo. No se genera revolución. El próximo año Alianza tendrá más dinero porque Telefónica ya no hará descuentos a sus aportes por el dinero que le entregó con anticipación a un nefasto directivo pasado. Pero si un chico empieza a destacar, el club todavía no repara en la importancia que tiene cuidar el patrimonio. Lo venderán al toque por un sencillo para pagar los recibos de Luz del Sur.
Ahora es posible la clasificación a un torneo internacional y ello sumará en las arcas. Pero ni siquiera hay coherencia para planificar un trabajo de menores porque Willy López (que dirigió con sobresaltos la Reserva) fue despedido –o al menos esa es la intención-. No me queda seguro que Ernesto Arakaki, actual gerente de menores, sea el idóneo a pesar de sus ganas de aprender.
Es absurdo comentar el partido contra Cristal. Un triunfo habría sido de importancia para la gran afición que se volcó a Matute a demostrar la grandeza que otros no tienen, pero muy dañino para la institución porque sería avalar el manejo obsoleto y deprimente que hay en Alianza. No tenemos técnico, pero mucho menos tenemos futuro si seguimos pensando así.
Los leo y si gustan la seguimos en Twitter @elkinsot_DT
[El partido contra Cristal, una lágrima de rendimiento futbolístico]

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