Layla cumple 40
El disco más célebre de Eric Clapton está de aniversario. Como en una canción de Robert Johnson, la historia empieza con una traición. Más bien, con dos. Primero Eric Clapton decide abandonar Blind Faith para iniciar un nuevo proyecto musical al lado de la banda de Delaney & Bonnie, es decir, del tecladista Bobby Whitlock, el bajista Carl Radle y el batero Jim Gordon. Luego, el mismo Eric decide seducir (sin éxito) a la mujer de su mejor amigo: George Harrison, también conocido como ‘el tercer Beatle’.A partir de estos hechos nacería un disco de una soltura musical nunca antes vista en la discografía del guitarrista británico, lleno de amargas improvisaciones instrumentales, aletargados blues, intensas flexiones rockeras y desdichadas baladas de desamor.
Catapultados por una improbable mezcla de alcohol y cocaína, Clapton (rebautizado como Derek) y su trío de lujo (los Dominos) se embarcaron en una serie de maratónicas sesiones donde la autodestrucción se equilibró con una música destinada a la inmortalidad. Apoyados por el productor Tom Dowd, la banda reclutó a Duane Allman, el mejor guitarrista del mundo junto con Clapton y Hendrix, para armar una banda cuya única pretensión era pasarla bien. Como dice el gran RB: el rock es diversión.
Pero, ¿qué hay en este disco llamado “Layla and Other Assorted Love Songs” que este año cumple nada menos cuatro décadas de vida? Para los amantes del blues en su faceta más setentera, alcohólica y apasionada están las versiones de clásicos como “Have You Ever Loved a Woman?” y “Key To The Highway”. Para los súbditos del rock de velocidades sobrehumanas están las monolíticas “Keep On Growing”, “Why Does Love Has To Be So Sad?” y la archiconocida “Layla”.
Pero el verdadero botín de este tesoro está escondido en las canciones de tiempo medio, las dos baladas de desamor, culpa e inseguridad que abren el disco: “I Looked Away” y “Bell Bottom Blues”, dos canciones que Eric Clapton debería tocar lo que le que queda de vida sobre los escenarios si es que aún le queda algo de dignidad en su hígado rehabilitado.
A diferencia de otras obras maestras del blues rock como “Tres Hombres”, “Eat A Peach” y “Sticky Fingers”, “Layla and Other Assorted Love Songs” no tiene miedo de ser confesional, frágil, autobiográfico y callejero. Es una declaración de adulterio y lujuria cuya falta de hipocresía y entrega total le asegura el favor de los dioses cuando el día del juicio final llegue por estos lares.
“It’s Too Late”
“I Looked Away”
“Bell Bottom Blues”

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