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Beca 18: El mérito que se exige en las aulas y se omite en quienes tienen el poder

Mientras el mérito académico se convierte en una condición indispensable para acceder a estudios superiores, los requisitos para postular al en el Perú son notablemente más básicos. La comparación abre una pregunta que trasciende las aulas: ¿Qué nivel de preparación debería exigirse a quienes buscan conducir el destino de más de 34 millones de peruanos?

Mucho antes de ingresar a un aula universitaria, miles de jóvenes ya atraviesan un proceso que pone a prueba su rendimiento académico, su situación socioeconómica y su capacidad para competir en igualdad de condiciones. Según el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (PRONABEC), para postular a la convocatoria ordinaria se debe acreditar alto rendimiento académico (ubicarse en el tercio superior de los dos últimos años de secundaria), pertenecer a un hogar en situación de pobreza o pobreza extrema según el Sistema de Focalización de Hogares (Sisfoh), y haber ingresado a una institución de educación superior elegible para el año académico correspondiente.

Cumplir con esos requisitos, sin embargo, es apenas el primer filtro. Los postulantes deben rendir el Examen Nacional de Preselección (ENP), una evaluación estandarizada de dos horas que reúne 60 preguntas (30 de competencias matemáticas y 30 de comprensión lectora) y se aplica de manera simultánea en más de 120 centros distribuidos en las 24 regiones del país. Es una jornada que concentra meses, e incluso años, de preparación, donde una sola prueba puede definir el acceso a una oportunidad que para muchos representa la posibilidad de transformar su proyecto de vida.

El camino tampoco termina cuando se obtiene la beca. Los beneficiarios asumen un compromiso de servicio al Perú, mediante el cual se les exige retribuir al país con su ejercicio profesional una vez concluidos sus estudios. En otras palabras, el Estado no solo exige mérito para acceder a la beca, sino que también demanda un compromiso que trascienda las aulas y se traduzca en un aporte concreto al desarrollo del país.

“Los que se quedan en la puerta”

En la convocatoria del 2025 de Beca 18, más de 53.000 jóvenes rindieron el ENP, pero solo 20.000 obtuvieron una beca integral. La competencia, lejos de disminuir, se intensificó en la convocatoria del 2026, cuando cerca de 97.000 postulantes se inscribieron para acceder al programa, un incremento del 56% respecto al año anterior, según el Ministerio de Educación.

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Según datos de El Comercio basados en información de PRONABEC, el 82% de los beneficiarios son los primeros de su familia en acceder a la educación superior y el 85,7% proviene de colegios públicos. Desde el 2012, el programa ha beneficiado a más de 96.000 peruanos y en el 2025 alcanzó por primera vez las 196 provincias del país.

Pero las cifras también hablan de quienes quedaron fuera. Por cada becario hay miles de jóvenes que estudiaron, reunieron los requisitos y afrontaron el mismo proceso sin alcanzar una vacante. Ese nivel de exigencia, indispensable para acceder a una oportunidad educativa, desaparece cuando la mirada se dirige hacia el cargo de mayor responsabilidad del país.

Entre la norma y la realidad

La Constitución Política del Perú exige apenas tres requisitos para aspirar a la Presidencia: ser peruano por nacimiento, tener más de 35 años y gozar del derecho de sufragio. No establece un grado mínimo de instrucción, experiencia en gestión pública ni evaluación de competencias para ejercer el cargo.

El artículo 118 de la Constitución encarga al jefe de Estado dirigir la política general del Gobierno, hacer cumplir las leyes, garantizar el orden interno, conducir las relaciones exteriores y asumir más de una veintena de atribuciones adicionales. Sin embargo, en las elecciones generales del 2026, los 34 candidatos inscritos ante el Jurado Nacional de Elecciones no tuvieron que acreditar preparación académica, conocimientos técnicos ni experiencia en la administración pública. El único filtro fue el voto ciudadano.

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La paradoja del mérito

Según la Agencia Andina, a partir de un informe de PRONABEC, los egresados del programa registran ingresos promedio 13% superiores a los de otros profesionales con trayectorias similares.

La Ley de Presupuesto 2026 redujo el financiamiento de PRONABEC para nuevas becas de 529 millones a 50 millones de soles, dejando a más de 97.000 postulantes en incertidumbre. Sobre esa decisión, el exministro de Educación Ricardo Cuenca señaló en Canal N que no se trató de un “error material”, sino de una “escasa voluntad para priorizar programas de acceso a la educación superior”.

La mirada ciudadana

Según una encuesta de Ipsos para Perú21 publicada en setiembre del 2023, el 91% de los peruanos respalda la meritocracia en la educación, lo que confirma una valoración del esfuerzo y la competencia como criterios para acceder a oportunidades. No obstante, ese principio no se traslada al terreno político.

En una encuesta aplicada para este reportaje a 24 personas (estudiantes de quinto de secundaria, pregrado y posgrado, en su mayoría vinculados al sector privado), el 70% afirmó que acceder a una Beca 18 es más difícil que postular a la Presidencia del Perú. Además, el 83% consideró injusto que un joven en situación de vulnerabilidad deba cumplir más filtros para obtener una beca que un ciudadano para aspirar a gobernar el país. El 60% añadió que la Constitución debería exigir una formación académica mínima para los candidatos a la jefatura del Estado.

Más allá de los porcentajes, las respuestas revelan una lectura compartida. “Para la beca te piden excelencia en calificaciones, situación económica y una circunstancia especial; para la presidencia, tu nacionalidad, tener más de 35 años y derecho a voto”, escribió Jimena Diestra, estudiante de quinto de secundaria.

Ganadores de Beca 18-2026 tienen del 1 al 7 de abril para firmar formato de aceptación de beca. (Foto: ANDINA/Difusión)
Ganadores de Beca 18-2026 tienen del 1 al 7 de abril para firmar formato de aceptación de beca. (Foto: ANDINA/Difusión)

La comparación entre Beca 18 y los requisitos para acceder a la Presidencia de la República del Perú no busca comprimir la democracia a un examen ni atestiguar que un título universitario certifique un buen gobierno. Lo que deja al aire es una contradicción institucional: el Estado peruano ha edificado un sistema de excelencia, compromiso, disciplina y resultados verídicos a aquellos que aspiran a una oportunidad educativa, pero deja de lado esos mismos estándares cuando se trata de los que administrarán el presupuesto público, conducirán las políticas nacionales y marcarán el presente y futuro de más de 34 millones de personas.

Dicho mérito no es únicamente un discurso: es una condición para acceder a una oportunidad financiada con dinero de todos los peruanos.

Quizá esa sea la contradicción más incómoda de nuestra democracia: el Perú examina con rigor a quienes sueñan con cambiar su futuro, pero no a quienes tendrán el poder de cambiar el futuro de todos. Mientras esa lógica permanezca intacta, seguirá vigente una realidad difícil de ignorar: en el Perú, demostrar que se está preparado continúa siendo más importante para obtener una beca que para llegar a la Presidencia de la República.

Autores

Esta nota fue realizada por los corresponsales escolares del Colegio Particular de Jesús (Pueblo Libre, Lima): Bryana Fernanda Ruiz Pérez, Ana Lucia Diaz del Olmo Flores, Sofia Victoria Ortiz Vilchez, Alessandra Luana Molgora López y Camila Andrea Salazar Huaringa. Contaron con la asesoría de la profesora Elsa Magaly Sandoval Armas y la mentoría del periodista de El Comercio Eduardo Olivera.

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