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La doctrina del papa León XIV: la historia de los agustinos en el Perú y su influencia en la formación de la identidad
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La doctrina del papa León XIV: la historia de los agustinos en el Perú y su influencia en la formación de la identidad

La doctrina del papa León XIV: la historia de los agustinos en el Perú y su influencia en la formación de la identidad

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El cardenal estadounidense-peruano Robert Francis Prevost fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica el pasado 8 de mayo, adoptando el nombre de. En sus primeras palabras desde el balcón de la plaza de San Pedro, sorprendió al dedicar un saludo emotivo a su “queridísima diócesis de Chiclayo en el Perú”. El gesto conmovió tanto a los fieles presentes en Roma como a la región norteña que lo acogió como obispo entre el 2015 y el 2023.

Prevost, nacido en Chicago (Estados Unidos), es miembro de la Orden de San Agustín. Llegó al Perú como misionero en 1985 y trabajó en la formación de seminaristas en Chulucanas, Iquitos y Apurímac. Su labor pastoral se consolidó en Chiclayo, donde mostró un fuerte compromiso con las comunidades más vulnerables. Además, cuenta con una sólida formación académica: estudió Ciencias Matemáticas, obtuvo un doctorado en Derecho Canónico en Roma y ha ocupado altos cargos en el Vaticano.

La elección de León XIV ha despertado entusiasmo entre fieles y académicos, quienes observan con atención el enfoque doctrinal que asumirá su pontificado. Su trayectoria en el Perú y su formación agustiniana abren la posibilidad de una Iglesia centrada en la interioridad, el diálogo y la comunidad. En un país donde la presencia agustina ha dejado huella en la educación y el servicio social, este nuevo liderazgo encuentra eco y significado.

(Foto: Archivo El Comercio)
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Historia de los agustinos

Con más de 700 años de historia, la Orden de San Agustín ha influido profundamente en la Iglesia y en el mundo. Fundada en 1244 para unificar varios grupos ermitaños en Italia bajo la doctrina de San Agustín, buscaba predicar su pensamiento y servir pastoralmente en Europa. En 1256, con la Gran Unión, se incorporaron más comunidades, nombrando a Lanfranco Septala de Milán, como el primer prior general de la Orden, lo que impulsó su expansión por Europa y otros continentes.

Por otro lado, en 1588 surgen los Agustinos Recoletos como una rama reformada, en busca de una vida más austera. Más adelante llevaron su misión a América Latina. Según fray Hugo Lara, “históricamente los Agustinos Recoletos hemos mantenido una labor misionera constante en el Perú. Cabe destacar que, como misioneros, fuimos los primeros en llegar a Chota, Cajamarca."

En 1903, se fundó el primer colegio agustino en el Perú, dando inicio a una red de obras educativas y religiosas. El colegio San Agustín, con más de 110 años y tres sedes, promueve una formación integral basada en San Agustín. De acuerdo con Carlos Piccone, Teólogo, historiador y profesor de la PUCP, el pensamiento crítico es fundamental en la educación. Agregó que el cristianismo no se basa solo en creer, sino en respaldar la fe con la razón. Querer que los cristianos y las cristianas asuman su fe a partir de fundamentos racionales”, manifestó a El Comercio.

Identidad colectiva y formación de la identidad

La identidad agustiniana es principalmente de sentido colectivo, se sostienen en la convicción de que no se puede vivir la fe cristiana de forma aislada. La comunidad es el centro de su espiritualidad y es reflejado en su actuar (misiones). “Vivimos en comunidad para trabajar mejor al servicio de Dios y compartir su palabra”, afirmó el Prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Ángel Hernández en diálogo con este Diario.

Añadió que esta visión les da una coherencia interna: lo que predican y evangelizan, lo viven en comunidad.

Ese carácter comunitario es proyectado también en la manera en que entienden la verdad y el sentido de pertenencia. En estos tiempos contemporáneos, fragmentados y escépticos, fray Lucilo Echazarreta advirtió que “la verdad se está perdiendo, vivimos en una nebulosa de opiniones”.

Frente a ello, los agustinos proponen que la verdad construida en común, trasciende la visión individualista del mundo actual. Así, su identidad es una propuesta viva de compromiso al servicio de la sociedad.

Labor en el Perú y en el mundo

A lo largo del tiempo, ambas órdenes agustinas han tenido un rol clave en la vida espiritual de millones, desarrollando obras centradas en la evangelización, la educación y el compromiso social. Su labor busca no solo enfrentar la pobreza y la injusticia, sino también formar jóvenes con los valores del Santo de Hipona.

Desde sus inicios, los agustinos han promovido la justicia y la paz a través de proyectos apostólicos. Uno de ellos es la Pastoral Social, dividida en ciclos y dirigida por agentes capacitados. Incluye el programa Ciudad de Dios, donde alumnos de secundaria se involucran en causas sociales mediante campañas de Navidad, actividades educativas y apoyo a albergues y casas de reposo, reforzando la caridad en sus distintas sedes.

Los Agustinos Recoletos, centrados en la vida comunitaria, fundaron en 1991 la Red Solidaria Internacional (ARCORES), una organización sin fines de lucro enfocada en erradicar la pobreza, cuidar la creación y promover la justicia. Un ejemplo de su labor es la financiación del primer orfanato en Maracay (Venezuela) por las hermanas Agustinas Recoletas. En el Perú, su labor se enfoca en la educación con colegios como el Agustiniano San Martín de Porres (Lima), San Agustín de Chiclayo y de Iquitos y en la ayuda comunitaria mediante campañas médicas, apoyo en desastres naturales y reparto de víveres.

(Foto: EFE)
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Pedagogía agustiniana

Desde su llegada al Perú, las distintas órdenes religiosas no solo cumplieron una labor de evangelización, sino también asumieron un rol pedagógico que perdura hasta hoy. Entre ellas, la comunidad agustiniana ha destacado por su propuesta educativa integral, centrada en una formación humanista que armoniza mente, fe y vida. Inspirada en las enseñanzas de San Agustín, esta pedagogía promueve una educación que va más allá de lo académico, proponiendo una búsqueda constante de la verdad interior.

Al ser el centro de la educación la búsqueda constante de la verdad, es muy importante resaltar uno de los valores fundamentales, casi estructurales de los agustinos, la interioridad. Este valor es un eje fundamental en la pedagogía consistiendo en una introspección reflexiva, volverse consciente de lo que siento, pienso y hago. Sin embargo, este no es solo un rasgo individual sino de una dimensión comunitaria. “Debe existir una interioridad del yo, una interioridad del nosotros y una interioridad con Dios”, refirió fray Lucilo Echazarreta.

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Por lo tanto, ¿cómo llegamos a conocernos a nosotros mismos, a los demás y a Dios? La respuesta, desde la pedagogía agustiniana, se encuentra en el diálogo. Este no solo permite el autoconocimiento, sino también la comprensión del otro y el encuentro con lo trascendente.

En este proceso, el maestro ocupa un rol fundamental como guía: es una brújula que orienta al estudiante hacia la libertad interior. No impone, sino que acompaña, escucha y aconseja. El estudiante, por su parte, es el verdadero protagonista en la búsqueda de la verdad, una verdad que no se fragmenta en interpretaciones subjetivas. Como señala el pensamiento agustiniano, la verdad es una y no puede dividirse en “mi verdad” o “tu verdad”, pues, al hacerlo, deja de ser auténtica.

Autores

Esta nota fue realizada por los corresponsales escolares Mateo Vela Gutiérrez, Leya Cuba González, Rodrigo Jaime Alva, Ivania Saavedra de la Torre y Sofía Velázquez Carrillo, del del I.E Agustiniano “San Martin de Porres” de Pueblo Libre, bajo la mentoría del periodista de El Comercio Sebastián Ortiz.

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