El laboratorio se comenzó a construir en Caleta Constante, en Piura, en octubre de 2020, en medio de las dificultades logísticas que enfrentó la industria por el COVID-19.
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“Hay un mercado interesante. De hecho, en Perú todo está volcado hacia [la producción de] Ecuador. El primer objetivo es producir para nuestro campo y la calidad con la que producimos, compartirla con el mercado de Tumbes”, afirmó el biólogo Juan Luzardo, gerente general del laboratorio.
Hoy, el departamento de Tumbes es el primer productor de langostinos, al concentrar el 93% de la producción nacional, según información del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Piura es el siguiente en esta misma dirección. Los reportes del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA) dan cuenta de que en ambas regiones operan cuatro eslabones principales de la cadena de producción del langostino: insumos, cultivo, transformación y comercialización.
En línea con estos avances, los estándares para realizar las labores acuícolas también han registrado transformaciones, cuyo impacto ha repercutido positivamente en la salud del consumidor final.
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“Antiguamente se usaban antibióticos; [pero] hoy ya no se puede. Se trabaja con un cultivo amigable con el ambientes”, informó Luzardo.
El experto señaló que durante el 2021, se diversificaron las especies de reproductores, divididos en tres líneas genéticamente mejoradas: Línea Ecosac, Línea Bocana y Línea Kona Bay. Para este año, se proyecta el desarrollo de cuatro líneas más, priorizando aquellas líneas de rápido crecimiento. A la par de ello, la empresa viene realizando distintas inversiones que le permiten apuntar al mejoramiento genético de las especies.
Pese al anuncio desde Rusia del repliegue de parte de sus tropas de la frontera con Ucrania, el peligro de un ataque continúa latente. Ni EE.UU. ni la OTAN creen fehacientemente que después de tantas semanas de presión, Vladimir Putin decida dar media vuelta. ¿Aún está lejos la desescalada?