Escucha la noticia

00:0000:00
Orígenes de la Lima chola: retratos migrantes y los inicios de la transformación de la capital
Resumen de la noticia por IA
Orígenes de la Lima chola: retratos migrantes y los inicios de la transformación de la capital

Orígenes de la Lima chola: retratos migrantes y los inicios de la transformación de la capital

Resumen generado por Inteligencia Artificial
La IA puede cometer errores u omisiones. Recomendamos leer la información completa. ¿Encontraste un error? Repórtalo aquí
×
estrella

Accede a esta función exclusiva

Llegaron a través de todos los medios posibles: a lomo de mula, en pequeños barcos de vapor, en los nacientes ferrocarriles o simplemente a pie. Eran hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, que rápidamente empezaron a transformar el rostro urbano de la ciudad e hicieron decir a un cronista de entonces que Lima parecía ser “el pueblo elegido”. ¿Quiénes eran estos migrantes?, ¿de dónde provenían?, ¿por qué razones dejaron sus provincias?, son preguntas que el historiador José Ragas responde en Lima chola, una historia de la gran migración andina, un libro publicado por el Instituto de Estudios Peruanos que recupera la primera oleada demográfica hacia la capital, iniciada alrededor de 1850 y finalizada en los albores del siglo XX, y que nunca antes había sido abordada de manera integral.

LEE TAMBIÉN | Platillos a la carta

Si tuviéramos que hacer un perfil de estos migrantes, diríamos que provenían mayoritariamente de la sierra central y, sobre todo de la costa norte y sur; es decir de provincias y pueblos que se habían visto beneficiados con las nuevas rutas de comunicación o con la llegada de los servicios del vapor generados a partir del boom de la actividad guanera; pero algunos también llegaron de sitios más lejanos, como de la selva central, cuyos rostros y vestimentas eran totalmente desconocidos para muchos limeños de entonces.

¿Quiénes eran?

La investigación de Ragas se apoya en los censos de 1860 y 1866, en las certeras mediciones de Manuel Atanasio Fuentes, en actas matrimoniales y en variadas noticias, apuntes y crónicas de los diarios y revistas de la época, entre ellos El Comercio. De esta manera, se sabe que en esos años el porcentaje de migrantes alcanzó un pico de casi 37 %, con una ligera mayoría de hombres sobre mujeres. Según el censo de 1866, muchos de estos migrantes tenían menos de 15 años y otro número significativo estaba entre los 20 y 24 años. “El perfil de un migrante promedio —escribe el autor— era el de un varón joven proveniente de las provincias cercanas a la capital. Es muy probable que en sus primeros meses enfrentase dificultades para conseguir donde alojarse, por lo que habría tenido que conformarse con una pieza pequeña, con la angustia de estirar el sueldo al ver cómo el alquiler le subía mes tras mes”. Esa angustia de los recién llegados por una vivienda transformaría Lima: a mitad del siglo XIX comenzaron a proliferar los callejones en zonas cercanas al centro (471 registró Fuentes en 1859), se alquilaron los tambos, las garitas, los altillos de las casas y quienes no podían pagar los arrendamientos prefirieron poblar las huertas cercanas. Ahí se iba forjando una nueva Lima.

Expresiones de la gran migración andina: la línea férrea que conectaba el centro del país con Lima y un pasacalle de danzas ancashinas. (Foto: archivo José Ragas)
Expresiones de la gran migración andina: la línea férrea que conectaba el centro del país con Lima y un pasacalle de danzas ancashinas. (Foto: archivo José Ragas)

Ragas divide a los nuevos limeños de este periodo en migrantes voluntarios o involuntarios como esos jóvenes campesinos levados por el Ejército y traídos a Lima para servir al caudillo de turno y luego dejados en la ciudad cuando este perdía poder; o esos niños y niñas quechuahablantes que eran sacados de sus comunidades por intermediarios para ser entregados a las casas limeñas como parte del servicio doméstico, una práctica que se prolongó hasta el siglo XX. Incluso, destaca el caso de diputados provincianos electos que se movilizaban a Lima con sus familias, y a pesar de sus cargos no se salvaban de ser estigmatizados por su forma de hablar o de vestirse.

“No quise hablar del migrante o de la migrante como algo abstracto —dice el historiador—, sino busqué darle un rostro definido, porque cada persona que migra tiene motivaciones muy diversas, lo hace voluntariamente, ya sea por problemas de salud, por estudios o por trabajo, pero de pronto también es arrastrada por la coyuntura… Hay que imaginarse la escena de gente llegando todos los días a Lima, ya sea a través de las murallas que todavía existían o desde el Callao. La migración no es solamente llegar de un punto a otro, sino es un proceso. Muchas personas, por ejemplo, fueron atraídas por las haciendas costeñas que experimentaban un boom económico y después de un tiempo ahí, recién empezaban a mudarse a Lima”.

La transformación cultural

No puede determinarse con precisión cuándo se creó el primer club departamental o provincial en la capital, pero Ragas encuentra que en 1858 en El Comercio ya había una referencia a la Sociedad Libre de Chiclayo y en 1862 al Club Libre de Lambayeque, iniciativas que se consolidaron con la llegada de José Balta al poder, pues este había dirigido dos levantamientos en el norte del país. Pero, si pensamos que en la época uno de cada tres limeños era migrante, algo empezó a cambiar en los usos y costumbres limeños.

Local del Club Jauja en el distrito limeño de Magdalena, fundado en abril de 1954. (Foto: archivo José Ragas)
Local del Club Jauja en el distrito limeño de Magdalena, fundado en abril de 1954. (Foto: archivo José Ragas)

“Quería romper con esta suerte de estigma con el que se trata a los migrantes vinculados solo a aspectos de pobreza —comenta Ragas— y quería mostrar también cómo esta migración fue tan grande que cambió Lima. La cambió a nivel de alimentación, por ejemplo, con el consumo de chicha de jora, y también a nivel de imaginario, pues acercó la capital al interior del país. Ocurrieron fiestas como las de la pampa de Amancaes (en el Rímac), con la música y el baile, con el uso de la quena y de una danza como de las pallas de Corongo. Entonces, yo quería mostrar también esos cambios en Lima, una ciudad que siempre ha sido multicultural y que ha recibido migraciones de todas partes del mundo. La migración andina es solo uno de esos componentes”.

Entre los cambios alimenticios, en el libro también se destaca cómo por estos años aumentó el consumo de carne en Lima y platos como el sancochado y la pachamanca comenzaron a estar presentes en la mayoría de las mesas de la ciudad. Incluso los médicos recomendaban el consumo del sancochado. Un doctor de nombre Ignacio de la Puente “elogiaba las propiedades de esta sopa y la consideraba ‘el sumun de lo ultranutritivo’, mientras que para otros comentaristas se trataba de un plato ‘como para resucitar muertos’”. Entonces, eran raras las familias que no incluían el sancochado en su menú cotidiano, junto con otros potajes que comenzaron a ser muy valorados como el arroz y el bistec.

Presentación

El libro Lima chola, una historia de la gran migración andina será presentado el miércoles 23 de julio, a las 7:00 p.m., en el auditorio Francisco Izquierdo Ríos, de la FIL Lima. 

“Eso tiene que ver — agrega el historiador— con el boom del guano y la construcción del ferrocarril al centro que permitió conectar Lima con las zonas ganaderas de Junín y del Valle del Mantaro. En ese periodo, los limeños empezaron a comer también comidas picantes y a experimentar con nuevos productos y nuevas formas de cocinar, aunque eso es algo que siempre ha sucedido, solo que en los últimos años todo eso se ha mercantilizado a través del boom gastronómico”.

Sin embargo, este pico migratorio de las décadas de 1860 y 1870 se detuvo abruptamente en 1879 con la llegada de la guerra y la posterior ocupación de Lima por el ejército chileno, tanto así que en 1891 solo el 2,7 % de habitantes en la ciudad decían ser migrantes. La oleada migratoria comenzaría a recuperarse recién alrededor de 1920. Pero esas serían ya otras épocas y un preámbulo de lo que sucedería después, cuando otro gran desborde popular terminó por configurar la Lima que conocemos hoy, con todas sus transformaciones y matices; una ciudad que avanzó desde el centro hacia la periferia, alentada por el impulso de sucesivas migraciones.

Ficha

  • Título: Lima chola, una historia de la gran migración andina
  • Autor: José Ragas
  • Editorial: Instituto de Estudios Peruanos
  • Páginas: 294

Contenido Sugerido

Contenido GEC