Resumen

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Eduardo ha sobrevivido al coronavirus, pero las huellas en sus pulmones (y en su memoria) perduran. (Foto: César Campos)
Eduardo ha sobrevivido al coronavirus, pero las huellas en sus pulmones (y en su memoria) perduran. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
Por Lourdes Fernández Calvo

Lo primero que vio Eduardo al despertar, después de estar 21 días en coma inducido, fue la muerte. El coronavirus se estaba llevando a los pacientes que colocaban junto a él. No recordaba nada, ni a su esposa ni a sus tres hijos. Lo último que supo de su vida fue que el COVID-19 estaba invadiendo sus pulmones y no podía respirar. “Me pusieron el ventilador, vi a mi hijo a lo lejos y me encomendé a Dios, porque sentía que no saldría de UCI”, cuenta aún con esfuerzo.