Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Cinco siglos tuvieron que pasar desde la conquista para que, recién en el 2019, el Museo del Prado de Madrid expusiera por primera vez un cuadro de la Escuela Cusqueña, el movimiento pictórico más importante surgido en tierras peruanas durante la época virreinal o colonial, según como quiera mirarse. La obra fue el imponente “Matrimonios de Martín de Loyola con Beatriz Ñusta y de Juan de Borja con Lorenza Ñusta de Loyola”, anónimo cusqueño del siglo XVIII que, justamente, retrata el enlace entre la dinastía inca y la jesuita, significativa unión entre dos mundos.