Resumen

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Fotografía de niño jugando "Pac Man", juego que cumplió 40 años el pasado mayo. (Foto: AP /Richard Drew)
Fotografía de niño jugando "Pac Man", juego que cumplió 40 años el pasado mayo. (Foto: AP /Richard Drew)
/ Richard Drew
Por Ricardo Hinojosa Lizárraga

Hoy es un poco difícil imaginarse un mundo sin videojuegos. De hecho, algunos los consideran el pasatiempo ideal para pasar la larga cuarentena, aquí y en muchos lugares del mundo. Y es que si hoy hay cuarentones que nos sentamos a tomar el mando y disfrutar las aventuras que se nos proponen desde una pantalla es, en gran parte, gracias a “Pac-Man”, un juego venido de un tiempo en el que los cuarentones, por el contrario, evitaban que sus hijos pasen muchas horas pegados a los arcade, las grandes máquinas en las que empezaron a jugarse –que podíamos ver en lugares como el célebre Bam Bam de Miraflores y que se lucieron en la más reciente temporada de “Stranger Things”-. Aquel mayo de 1980 en el que se inicia esta historia, la tecnología no nos daba imágenes en alta resolución, ni tenía procesadores de ocho núcleos, gigas de memoria, mandos Dual Shock inalámbricos o la posibilidad de compartir el juego en redes sociales. De hecho, en aquel entonces, todo lo mencionado no era más que ciencia ficción, un universo que quizás solo imaginaba posible el creador de “Pac-Man”, Tōru Iwatani, que tenía solo 25 años, más de la edad promedio de los muchachos que, poco más tarde, pasarían largas jornadas haciendo que esa esfera amarilla comiera todo lo que debía comer –curiosamente, en España se le llamó “Comecocos”- y escapara con éxito de la persecución de los coloridos fantasmas que trataban de atraparla dentro de un laberinto de bordes azules.