“Spirală”: nuestra crítica del espectáculo de Óscar Naters
“Spirală”: nuestra crítica del espectáculo de Óscar Naters

La lección que nos deja después de treinta años en escena es su autenticidad. Pero no en el sentido de ser una creación única, ajena a influencias y creada a partir de cero, sino más bien entendida como resultado de una línea de trabajo coherente y rigurosa, capaz de nutrirse de diferentes estímulos permaneciendo fiel a sus ideas iniciales.

Conociendo la trayectoria de Óscar Naters, su creador, es claro que esta alimentación se ha dado a través de la observación, el estudio y el disfrute. Pero a diferencia de otros artistas que incorporan elementos de trabajos ajenos a manera de homenajes, cosa que es válida, lo que ha hecho Naters es desarrollar esos conocimientos dentro de una realidad muy particular. La que le ha tocado vivir en un medio como el nuestro. Un medio con enormes dificultades producto de crisis políticas, económicas y sociales, que no amilanaron a gente como él, que siguieron adelante.

Y esa es la condición que convierte en genuinamente auténtico su trabajo. Puede gustar o no. Puede crear vocaciones o despertar rechazo. Pero es una obra perfectamente reconocible con una autoría de la que no puede desprenderse. Eso es lo que celebramos y que ha sido resumido en una pieza teatral multidisciplinaria que formó parte del Octavo Festival Fusiones Contemporáneas del Teatro Británico.

Spirală” es el título del espectáculo que recoge estas tres décadas de incansable trabajo en términos de danza, actuación, performance, video e iluminación, entre otras disciplinas escénicas. Lo interesante además de la propia ejecución dramática es la nitidez con la que se ha preparado el discurso de la obra. Porque si bien celebra y recuerda la trayectoria de Integro, no se trata de una puesta en escena que recopila determinados momentos que de alguna manera marcaron hitos en la historia de la compañía. Nada de eso. Con la inteligencia propia de sus creadores, “Spirală” es una propuesta que incorpora todo lo realizado, aprendido y reflexionado durante ese tiempo. Es decir, se vale de su propia memoria para escenificar lo que consideran que son esos treinta años de ejecución. De allí el nombre de la obra, que actúa en espiral retomando elementos del pasado para proyectarlos hacia el futuro y teniendo como presente ese momento sobre el escenario.

La obra se estructura a través de una serie de escenas protagonizadas por una sola intérprete. Es Ana Zavala, pieza clave en el desarrollo del grupo junto a su director Óscar Naters, quien asume la responsabilidad de aparecer en escena interpretando a esta mujer o mujeres. Llevando las emociones a través de sus movimientos o incluso inmovilidad.

Su trabajo es muy completo porque abarca una infinidad de emociones que la llevan de un humor a otro. Y allí está lo fascinante, en ese camino que recorre sobre el escenario despertando las más diversas inquietudes en los espectadores. Porque aunque la obra es coherente y tiene una marcada estructura, por su propia naturaleza invita a una y mil lecturas. Sobre todo a partir de la aparición de diferentes elementos que la acompañan en escena, desde una escalera hasta la proyección de video. Son instrumentos que acuden en ayuda, pero que en ningún momento perturban ni distraen al observador del principal elemento de expresión de la obra: el cuerpo.

Experiencias valiosas como la labor de Integro, que celebra su permanencia en la escena nacional con “Spirală”, nos recuerdan que la cultura siempre ha estado allí. Y como en su caso, ha logrado prevalecer pese a las inclemencias de un Estado y una sociedad que, por diversas razones, se han mantenido inconmovibles frente a las manifestaciones artísticas. Una actitud que parece podría mejorar.

Por lo pronto, Integro se lanza hacia los cuarenta años con una vocación incuestionable y un panorama que no habríamos vislumbrado años atrás. Y es el desarrollo que la tecnología actual ofrece al teatro multidisciplinario. Ya en “Spirală” asoma de manera nítida a través de un ‘selfie’. Tal vez sea un nuevo comienzo.

EL DATO

Dirección e iluminación: Óscar Naters. Interpretación: Ana Zavala. Festival Fusiones Contemporáneas. Teatro Británico

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