¿Cuál es la racionalidad de Pedro Castillo?, por Martín Tanaka

“Castillo apostó por crecer en el nicho del radicalismo, la opción “consecuente” frente a Verónika Mendoza y, al mismo tiempo, presentarse en ese nicho como la única viable, frente al desgaste parlamentario del Frente Amplio o UPP”.

    Martín  Tanaka
    Por

    Profesor principal en la PUCP e investigador en el IEP

    Resumen

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    "No debe haber sido fácil para Castillo constatar que buena parte de las ideas en las que había creído y con las que había hecho su carrera sindical y política no le servían para gobernar". (Foto: Presidencia)
    "No debe haber sido fácil para Castillo constatar que buena parte de las ideas en las que había creído y con las que había hecho su carrera sindical y política no le servían para gobernar". (Foto: Presidencia)

    Uno de los temas que más atormenta a los analistas de la política y a la ciudadanía en general es descifrar la lógica e intenciones del presidente Pedro Castillo. Hasta el momento, el presidente parece mostrar una conducta errática o abiertamente contradictoria; así, en un extremo, tenemos a un Castillo sin personalidad, incapaz de tomar decisiones o definir un rumbo, un ‘Zelig’ que asume la identidad de quien tiene al frente; y, en el otro, a un político astuto que tiene un plan sofisticado para implementar un proyecto autoritario, en el que las aparentes contradicciones serían una hábil estrategia de distracción.

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