
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer es una fecha propicia para reflexionar sobre la importancia de su participación en la política y respecto a los retos que se tienen para generar igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, que permitan fortalecer nuestro sistema democrático.
Desde las primeras elecciones en las que participaron las mujeres, realizadas el 17 de junio de 1956, han pasado cerca de 70 años y su intervención en la vida política se ha tornado esencial para nuestra democracia.
Así, de los datos obtenidos de la Dirección Nacional de Registro de Organizaciones Políticas (DNROP) del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), de un total de 2′202.372 personas afiliadas a organizaciones políticas, 1′139.328 son mujeres, o, si lo vemos en porcentajes, un 52%. Esto es un reflejo del compromiso de la mujer peruana para intervenir en la vida política nacional.
En las elecciones del 2021, se logró un récord histórico de mujeres congresistas; 49 ocuparon un escaño de un total de 130 parlamentarios. A la fecha, son 52 mujeres vigentes en el cargo, frente a 78 hombres que representan el 60%.
Tenemos que promover la participación activa de la mujer en las contiendas electorales, ello permitirá asegurar una democracia más representativa, por lo que todo esfuerzo que se haga por parte de las propias organizaciones políticas y la sociedad en su conjunto será de gran importancia.
De otro lado, debe revisarse también lo que ocurre en el interior de las propias agrupaciones. Si bien el artículo 26 de la Ley de Organizaciones Políticas (LOP) señala que el número de mujeres u hombres en las listas de candidatos para cargos de dirección del partido político no puede ser inferior al cincuenta por ciento (50%) del total de postulantes, en la práctica, ¿cuántas mujeres están en los cargos de dirección de los partidos políticos?
De acuerdo con la información de la DNROP, al 27 de febrero de este año, se observa que de los partidos políticos inscritos, solo en 37 existe el cargo de presidente y de estos, solamente cinco son ocupados por mujeres.
Estos datos evidencian que es necesario fortalecer la participación de las mujeres en la más alta jerarquía de las organizaciones políticas. En efecto, los hombres ocupan el 86% de estos cargos directivos, mientras que las mujeres solo representan un 14%. Aunque también debe indicarse que las mujeres ocupan la mayoría de cargos de vicepresidente, son pocos los partidos políticos que tienen esta figura.
Esta realidad no se condice con el porcentaje de mujeres que conforman nuestra población en general, ni con el porcentaje de mujeres afiliadas (52%), así como con el incuestionable potencial que poseen para participar en la decisión de asuntos públicos y la vida política de nuestro país.
Lograr la mayor presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo debe ser la guía que oriente los esfuerzos de las organizaciones políticas y de todos los involucrados en los procesos electorales, a fin de conseguir una verdadera inclusión de la mujer.

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