Podredumbre en la lonchera

“Lo que falta no es otro programa, sino una arquitectura institucional que blinde cada eslabón de la cadena alimentaria frente a la corrupción”.

    Janice Seinfeld
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    es fundadora y presidenta del Directorio de Videnza Consultores

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    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    (Ilustración: Giovanni Tazza)
    (Ilustración: Giovanni Tazza)

    Frente a los escándalos de intoxicaciones, compras amañadas y supervisiones simuladas en los programas de alimentación escolar –primero Qali Warma, luego Wasi Mikuna, hoy PAE–, el Estado Peruano ha optado por medidas superficiales en lugar de resolver problemas de fondo. El eje central no es la falta de presupuesto –que creció de 1.000 a casi 2.500 millones de soles–, sino la ausencia de un sistema que impida que en sus entrañas se cuele la corrupción. Una corrupción que se revela en forma de latas con comida no apta para el consumo humano que enferma a los niños más vulnerables del país.

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