La marcha blanca que el alcalde López Aliaga prometía para el 28 de julio no solo es imposible, siempre lo fue.
El tren Chosica-Lima no tiene la vía del todo habilitada. Existe una sola para el tren de carga. No tiene estaciones, segregación de la vía, cruces a desnivel, ni las homologaciones reglamentarias.
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) estima que para que opere el tren se requieren por lo menos tres años. Entre las cosas que se debe hacer es expropiar predios para que la vía tenga la distancia mínima de seguridad.
Nada de esto se puede hacer al caballazo. Todavía no ha llegado la segunda flota de trenes y el almacén de Montserrat ya está colmado. El concesionario no tiene personal de vigilancia y monitoreo.
El experto en trenes de este proyecto no tomó en cuenta los procesos legales, regulatorios y de seguridad vial. Por eso demorará por lo menos tres años y no unos meses.
En algún momento se dijo que este tren podría trasladar a 200 mil pasajeros diariamente. Hoy se sabe que podrá hacerlo con apenas algo más de 11 mil. La pregunta es cuánto se pagará por esa mejora marginal.
La actual concesionaria de la vía ha enviado un proyecto de adenda al MTC para eventualmente operar los trenes de pasajeros. Estima una inversión de 30 millones de dólares, sin contar con las expropiaciones.
Este proyecto solo utilizaría un tercio de las locomotoras y vagones adquiridos.
En el caso de la subasta pública, tampoco puede ser tan rápido. Los concursantes tendrán que saber cuánto deberían invertir, en qué plazos y qué garantías tendrían.
Lo de las garantías es un tema complicado. El alcalde, en otro contexto, ha dicho: “Me van a disculpar, pero váyanse al carajo con la estabilidad jurídica”.
Se ha planteado que el pasaje sea de tres soles. No se sabe, sin embargo, cuánto costará el pasaje. Hay quienes hablan de 14 soles de costo; otros, de 20 o 30. En realidad, no se puede saber, si no se sabe cuántos vagones y locomotoras se usarán y cuánto se tendrá que invertir en la vía y en qué plazo.
No se sabe cuánto costará el subsidio de estos pasajes ni quién los pagará. Los trenes ya están aquí y sirven, por lo pronto, para la campaña electoral de López Aliaga.
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