“Murió el perro, aunque no la rabia”, por Fernando Vivas

“Confío en que pronto sabremos que nunca sabremos dónde están”.

    Fernando Vivas
    Por

    Columnista, cronista y redactor

    fvivas@comercio.com.pe

    "Hay, pues, muchas rabias en el Perú bicentenario, que no se aplacarán con la desaparición física y perpetua de Guzmán, ni de los cabecillas a quienes les espera el mismo final ardiente". (Foto: AFP)
    "Hay, pues, muchas rabias en el Perú bicentenario, que no se aplacarán con la desaparición física y perpetua de Guzmán, ni de los cabecillas a quienes les espera el mismo final ardiente". (Foto: AFP)
    / HECTOR MATA

    Aplaudo que, en medio de tanta bronca, en apenas un día el pleno del Congreso aprobó y el presidente promulgó la ley para cremar los restos de Abimael Guzmán. Hasta que cierro estas líneas, no sabemos si culminaron las diligencias fiscales y administrativas para desaparecer las cenizas, porque la ley obliga a un conveniente secreto. Confío en que pronto sabremos que nunca sabremos dónde están.

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