Corte y concusión

Un ramillete de parlamentarias ‘mochasueldos’ pone dos viejos mitos en entredicho.

    Mario Ghibellini
    Por

    Periodista

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    Llamar “recorte de sueldo” a la práctica en la que cíclicamente han incurrido algunos miembros de las distintas representaciones nacionales de las últimas décadas es un eufemismo. La referida expresión hace pensar en una medida de austeridad que determinados congresistas podrían haber adoptado en sus despachos por razones de ajuste presupuestal y quizás hasta dando el ejemplo (es decir, si se nos permite el ejercicio de humor negro, empezando por recortar sus propios sueldos). Pero, como se sabe, no es esa precisamente la figura de la que estamos hablando. Lo que los históricos cultores de la práctica en cuestión han hecho ha sido, en realidad, succionarles a sus trabajadores parte de su paga. Forzarlos a que se la entreguen por debajo de la mesa a algún cómplice suyo que se encargará de que, al final de una ruta no muy enrevesada, llegue a sus bolsillos. Un robo, diría uno. Pero el derecho penal es rico en nombres para los múltiples delitos cuya sanción prevé y a este en particular lo conoce como ‘concusión’. Un pecadillo que, en nuestro ordenamiento legal, puede ser castigado hasta con diez años de “pena privativa de la libertad”, y que en estos días ha regresado al centro de la noticia.

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