Por Nora Sugobono

En octubre del año pasado estuve unos días en Quito —destino relativamente ajeno al turista peruano habitual— conociendo novedades y probando la oferta gastronómica. Me sorprendió mucho lo que encontré; las similitudes, los puentes que nos unen y los formatos a los que hay que seguirles el paso. Uno de los espacios que más me llamó la atención fue Clara, ubicado en el vibrante barrio de La Floresta; un restaurante y bar que se nutre de diversos tipos de cocina, con toque de autor y producto local, además de mucha libertad culinaria. Detrás están los cocineros Ángel de Sousa, Ana Lobato y Felipe Salas, trío creativo que sin duda está marcando la pauta en el país vecino. Es con Salas, precisamente, con quien nos vamos a quedar.