El pasado lunes, a las 7:45 a.m., el hospital de la Universidad de Iowa recibió su primer lote de vacunas contra el COVID-19 como parte de la campaña masiva de inmunización de EE.UU. Se entregaron –de forma inicial– 975 dosis, las cuales comenzaron a ser inoculadas cerca de las 10 de la mañana.
El pasado lunes, a las 7:45 a.m., el hospital de la Universidad de Iowa recibió su primer lote de vacunas contra el COVID-19 como parte de la campaña masiva de inmunización de EE.UU. Se entregaron –de forma inicial– 975 dosis, las cuales comenzaron a ser inoculadas cerca de las 10 de la mañana.
Entre las personas que recibieron la vacuna –desarrollada por las empresas Pfizer y BioNTech– se encontraba el peruano Jorge Salinas, epidemiólogo hospitalario de la Universidad de Iowa. Para él, esta campaña de vacunación es “un gran éxito de la ciencia”.
–Listos y preparados–
“Nuestra participación como universidad comenzó muy temprano. Tenemos un grupo de investigadores que lleva décadas trabajando con el coronavirus. Asimismo, fuimos parte de los ensayos clínicos de Pfizer, en los cuales reclutamos a cerca de 200 voluntarios. Es decir, antes del inicio de la campaña de vacunación ya teníamos experiencia en cómo se administra la vacuna y qué tipos de efectos se pueden esperar”, dice Salinas a El Comercio.
De acuerdo al especialista, el planeamiento de esta campaña en la Universidad de Iowa comenzó varios meses atrás. Un punto clave fue la adquisición de refrigeradoras capaces de mantener las vacunas a temperaturas de -70 °C y -80 °C.
“Es como una carrera de relevos. Nosotros ya estábamos calentando varias semanas atrás. Solo hacía falta que las dosis tocaran tierra e inmediatamente activamos nuestros protocolos”, recalca Salinas.
Jorge Salinas se graduó de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
La vacuna de Pfizer/BioNTech –detalla el especialista– llega conservada a -70 °C. Para utilizarse debe primero reconstituirse, es decir, mezclarse con un solvente. Una vez reconstituida puede durar hasta cinco días en un refrigerador normal. Es por eso que el proceso de vacunación debe ser rápido y preciso. En el caso de la Universidad de Iowa, en el primer día se inmunizó a cerca de 200 personas, y a lo largo de esta semana deben aplicarse todas las dosis.
Este centro de salud espera recibir un lote más de Pfizer y –de aprobarse su uso– de la vacuna de la compañía Moderna. No obstante, el sistema hospitalario de la Universidad de Iowa tiene alrededor de 16.000 trabajadores, por lo que ha tenido que priorizar a ciertos grupos.
“Hemos priorizado al personal de salud que trabaja en las área de mayor riesgo, aquellos que están en contacto con pacientes COVID-19, tanto hospitalizados como ambulatorios. También priorizamos a los trabajadores de las áreas de emergencia, así como algunos neumólogos e infectólogos”, indica Salinas, y agrega que también se ha vacunado al personal de soporte: los encargados de limpieza, enfermeros, terapeutas respiratorios y farmacéuticos.
–Un hito de la ciencia–
Como mencionamos al inicio de esta nota, entre los vacunados se encuentra el especialista peruano. Para él, como científico y médico, recibir la vacuna le dio una gran alegría, ya que es la culminación de un enorme esfuerzo científico.
“Es un gran éxito de la ciencia. Desde ese punto de vista me sentí muy orgulloso. Todos los médicos e investigadores sabemos que esta es una de las vacunas más eficaces y seguras que existen. No tuve ningún miedo”, comenta el experto.
Pero a pesar de que es un hito en el campo científico, la vacuna tiene muchos detractores, quienes sostienen –entre varias cosas– que no se han respetado las fases de investigación, pues una vacuna suele tardar varios años en desarrollarse. Salinas concuerda en que este tipo de productos tardan, pero afirma que en los últimos años se han logrado importantes avances para acortar esos períodos de espera.
“Los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. han venido invirtiendo hace muchos años en una infraestructura para el desarrollo rápido de vacunas como respuesta a las pandemias. Esto no quiere decir que se han cortado etapas o se han tomado atajos. La vacuna de Pfizer/BioNTech ha tenido ensayos clínicos de fase 1, 2 y 3, como corresponde, y todos estos están publicados en revistas científicas importantes, y fueron revisados por pares. Solo el estudio de fase 3 de Pfizer/BioNTech incluyó a 40.000 personas. No es un estudio que se hizo a la loca y con unos cuantos pacientes”, aclara el especialista.
Al preguntarle sobre el tiempo que durará la protección de la vacuna, Salinas afirma que todavía no se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo permanecerá la inmunidad, pero se cree que debe durar –por lo menos–entre uno y dos años.
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