Por Diego Suárez Bosleman

El derrame de petróleo ocurrido en el mar de Ventanilla el pasado 15 de enero sigue extendiéndose hacia el norte del Perú, y a su paso deja un rastro, quizás imborrable, en todo el ecosistema marino. Para aclarar los hechos acontecidos ese día en la refinería La Pampilla y detallar las acciones tomadas para remediar los efectos del desastre, Jaime Fernández-Cuesta, presidente de la multinacional Repsol, brindó una entrevista el último domingo a un medio televisivo. El Comercio recogió y analizó tres de las declaraciones realizadas por el empresario, asociadas al impacto ambiental del derrame de petróleo, para determinar cuánta verdad había en ellas.

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