Por Omar Florez

Son las 8 a.m. de una mañana muy fría en Arequipa y una interminable fila de postulantes avanza lentamente por la Avenida Independencia de esta ciudad. Son parte de los miles de jóvenes que intentan ocupar una de las 1,300 vacantes disponibles en la Universidad Nacional de San Agustín. Justo al frente de la avenida, otro grupo se ha formado espontáneamente. Esta vez son sus familiares y amigos los que observan a los postulantes, algunos con estampitas de un santo entre los dedos.