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Foto del autor: César Monterroso

César Monterroso

Kiss - Monster - Universal - 2012

Hablar de Kiss es hablar de un monstruo. ¿Qué es un monstruo? Una criatura cuya aparición rompe el orden natural de la existencia, aquella que se presenta como un anuncio de que lo normal ha sido subvertido. Su presencia suele ser sobrecogedora y, por ende, es vista como peligrosa y amenazante. Creo que Kiss, para propios y extraños, cumple bastante bien estos requisitos.
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Kiss es un icono de la cultura rock, de la cultura pop y de la cultura en general. Han sido capaces de crear una cantidad de referentes solo equiparable a Marilyn Monroe, Star Wars o Drácula. Son todo un fenómeno. Para el metal su importancia radica en que, primariamente y antes que todo lo dicho, se trata un grupo musical y, primariamente, el metal es música, antes que cualquier otra cosa. Kiss, claro, no es una banda de metal. No tendría sentido tratar de incorporarlos al género, no lo necesitan. Claro que en algunos discos y temas han transitado por el género, es evidente que algunas canciones sí podrían ser llamadas heavy metal, pero en línea general, no son una banda de metal.

Sin embargo, la importancia de Kiss para el metal es insoslayable. Sin Kiss, el metal habría sido muy diferente. Su concepto que aúna poder, misterio y alegría permitió allanar el camino al metal en su difusión por todo el mundo, en particular en los Estados Unidos (base sin la cual no podríamos habernos expandido como lo hicimos). Además, su estilo de shock rock influyó mucho en bandas que sí se hayan dentro del metal, en todos los estilos, incluyendo los más extremos.

No pretendo reseñar la carrera de Kiss, pues hay personas de sobra más enteradas que yo. Pero sí quisiera decir algunas cosas sobre este último disco. Para empezar, que está muy bien. Vamos, que es un buen disco de hard rock y rock and roll que puede gustar a cualquier amante del metal y en general de la buena música. De verdad, qué bueno es ver a un grupo con tantos años que aún puede sumar a su carrera trabajos de valor. (No es el caso de todos, como tristemente han demostrado Manowar, Megadeth, Slayer y mis queridos Judas Priest).

Como apreciación general lo primero que noto es que no es un disco muy metalero, sino más roquero, como en su onda setentera de álbumes como Destroyer (de verdad hay muchos puntos de contacto con ese disco de 1976) o Hotter than Hell (1975). El primer tema se llama Hell or Halleluyah, que es un ejemplo de lo que digo. Una canción con clara huella de esa primera década de la banda, con un Paul Stanley que se luce con una voz muy clara y enfática, en buen contrapunto con las melodías guitarreras. El siguiente tema, Wall of Sound, tiene un aire que me recuerda cierta influencia zeppeliniana e incluso a los Aerosmith de los 70 (un hard rock de influencia blues muy evidente). El disco sigue con la marchosa Freaks, un tema cuya melodía es un poco más ochentera, en el tipo de hard rock que influyó a bandas como Ratt. La arista fuerte viene con Back To The Stone Age, cantada principalmente por Gene Simmons, y que quizás tiene la dureza de un disco como Revenge, el más metalero de la historia de Kiss. El matiz vocal más oscuro de Simmons de verdad favorece mucho al tema y cae a pelo en este momento de disco. El punteo del primer solo es directo y genial, Kiss 100%.

Shout Mercy es un regreso a los 70 y los discos referenciales ya mencionados. El coro tiene algo de psicodélico. Long Way Down es algo más pausado y solemne y en él notamos la línea que influiría más tarde en grupos como Cinderella o incluso Britny Fox. Eat Your Heart Out tiene un comienzo muy gospel pero deriva rápidamente en un hard rock alegre y pegadizo, propio de los últimos setentas. The Devil is Me tiene un poco más de mala leche y es otro tema cantado por Gene Simmons y aúna por un lado algo de la primitva rebeldía del debut de la banda y un poco del metal de los 80, pero no tanto. Es un tema con mucha personalidad.

Outta This World, tema en el que Tommy Thayer el actual guitarrista de la banda canta con bastante acierto, es bastante melódico y contiene un solo realmente descollante, aunque el coro es un poco meloso. All For The Love Of Rock & Roll es un tema de puro rock casi sesentero, en el que se siente un aire a lo ZZ Top. Es un tema medio cowboy en el que Singer, el actual baterista, toma el micrófono de la voz principal. Con Take me Down Below volvemos a los terrenos del hard rock y el metal, y otra vez de la mano de nuestro querido Simmons, que por cierto canta bastante en este disco. Monster termina con Last Chance que parece sacada de Hotter than Hell. Buen final para un álbum más que interesante.

Se trata pues de un disco de mucha calidad que no defraudará a los fans de siempre de la banda y que tiene algo de interés extra para los fans en general del rock y del metal. Los que nunca amaron a Kiss no encontrarán en este disco una razón para hacerlo, pero los seguidores acérrimos lo tendrán entre sus preferidos de su época tardía. De hecho, me parece superior a su esfuerzo de hace unos años, el Sonic Boom.
Alineación:

Paul Stanley: Voz
Genne Simons: Bajo, Voz
Erick Singer: Batería, Voz
Tommy Thayer: Guitarra. Voz