Festival de Cine Europeo: a descubrir y gozar
Hace unos días arrancó el Festival de Cine Europeo, que va por su edición número 21. Para todo cinéfilo, es lo mejor que puede ocurrir en octubre y noviembre. El problema está en que, al no tener un criterio de programación muy claro (generalmente son las películas que las embajadas ofrecen), no queda más que meterse de lleno y tratar de ver todo lo posible, rezando para no ensartarse.
Dije problema, pero en realidad puede ser visto de la otra manera: también puede ser un placer. Porque no hay nada como el descubrir un filme y recomendarlo a la mayor cantidad de personas posible, haciéndoles saber que el festival no es nada si no lo ven. La pulsión del descubrimiento es algo que suele estar presente en los que van a festivales de cine, y más aún en los de cine europeo de Lima, donde no existen muchas referencias sobre lo que se va a exhibir.
Así que les propongo un juego.Voy a comentar las dos películas que he visto hasta ahora. Y les pido que ustedes comenten lo que vayan viendo. De esta manera, quizá podamos ir creando un mapa sobre lo que vale la pena en este festival. Yo mismo iré posteando comentarios sobre lo que veo, de tal forma que podamos compartir opiniones e impresiones.
Comencé con la suiza “No temas” de Denis Rabaglia. Es una comedia ligera, bastante convencional en su planteamiento y en sus resoluciones, sobre un individuo que va a una terapia de grupo por tener fobia a las responsabilidades. Pero tiene el mérito de tener buenos actores que le dan peso a los personajes; y un director que deja que la acción fluya cuando nos muestra al grupo de desadaptados sociales que acompañan en la terapia al protagonista, siendo éstos momentos que provocan mucha simpatía. No será la gran película, pero se deja ver con agrado.
De ahí vino “La mercancía y la pasta”, del rumano Christi Puiu, quizá uno de los filmes que más esperaba. La esperaba porque Puiu ha dirigido una de las mejores películas de la década: “La muerte del señor Lazarezcu”, en el 2005 (rastréenla en DVD que en serio vale la pena), que fue la que llamó la atención sobre el Nuevo Cine Rumano (NCR, cuyos exponentes estrenados en el país son “4 meses, 3 semanas y 2 días” y “12:08 al este de Bucarest”). Esta es su ópera prima, y nos narra el trayecto que hacen tres jóvenes para entregar un paquete de dudoso contenido.
La película se enmarca también en la reciente tradición del NCR: estilo realista y nervioso, que nos muestra las situaciones más terribles de forma frontal. Aquí hay muchos elementos de género: la tensión por no saber qué se transporta, la camioneta roja que persigue a los muchachos y en un momento los agrede, el ambiente del hampa en el que se desarrolla. Sin embargo, Puiu no juega a generar tensión o expectativa a partir de estos elementos, sino todo lo contrario: los enmarca dentro de la cotidianidad que viven los personajes, como si todo lo que les ocurre fuera la cosa más normal del mundo. La idea es interesante, pero se siente por momentos que cada uno de los hechos que hacen avanzar la historia están demasiado calculados, haciendo que la fórmula se haga evidente. Cada sorpresa del filme resulta muy parametrada, lo que le quita fuerza a ese aire espontáneo y de registro que busca crear el director.
Hoy día, viernes, me toca sumergirme (gozosamente) en tres películas. Veremos qué tal me va.

:quality(75)/2.blogs.elcomercio.pe/service/img/milojos/autor.jpg)