Por Wilmer Robles Tadokoro

En los años noventa, un escurridizo enganche que usaba la ‘10’ de la blanquirroja, de bigotes a lo Cantinflas y con un misil en el botín derecho, se metió al bolsillo a la exigente hinchada peruana a punta de ‘chorrigolazos’ y celebraciones con la frase ‘Te amo, Perú’, que inmortalizó en su piel y en la memoria de la afición. “Defendí los colores de mi selección peruana siempre con amor, con pasión, con emoción”, recuerda con entusiasmo Roberto Palacios.

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