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El enfoque finlandés a la educación financiera
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El enfoque finlandés a la educación financiera

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¿Sabías que en Finlandia aprender sobre dinero es tan importante como aprender a leer? Este país ha convertido la educación financiera en una herramienta básica para todos sus ciudadanos. Tienen una visión clara: que los finlandeses tengan la mejor alfabetización financiera del mundo en el 2030. En esta columna te explico un poco de su estrategia y qué lecciones podemos aplicar en el Perú para que todos sepamos ahorrar, invertir y proteger nuestro dinero de forma responsable.

Finlandia tiene una estrategia nacional definida y una hoja de ruta práctica que va hasta el 2030. El país nórdico ha decidido que entender el dinero —cómo se gasta, se ahorra, se invierte y se protege— es una competencia ciudadana tan básica como leer o escribir. Por lo tanto, está actuando en esa dirección con instituciones, metas y coherencia.

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Maro Villalobos

Primera lección: crear un “centro de gravedad”. Desde el 2020, el Banco de Finlandia participa del diseño y liderazgo de la estrategia y desde inicios de este año, la Autoridad de Servicios Legales finlandesa asumió la coordinación de toda la estrategia. No enseña finanzas, pero conecta a quienes sí lo hacen: escuelas, bancos, ONG, universidades y medios. Su rol es asegurar coherencia y evitar duplicaciones. En el Perú, cada actor impulsa sus propios esfuerzos, pero sin un marco común ni una visión país. Una entidad articuladora permitiría sumar sin superponerse, orientar recursos y mantener una narrativa coherente frente al ciudadano.

Segunda lección: estrategia de mediano plazo con espacio para ajuste continuo. Trabajan con planes operativos bianuales, encuestas para medir avances, y un premio nacional que reconoce a las mejores prácticas educativas. No esperan para medir resultados: corrigen cada dos años. En el Perú, necesitamos pasar del “proyecto piloto” a la “política sostenida”. La alfabetización financiera no puede depender del entusiasmo de un grupo, sino de una arquitectura institucional que trascienda gestiones.

Tercera lección: incorporar la dimensión digital. En 2024, Finlandia lanzó su “Estrategia de Competencia Financiera Digital”, centrada en enseñar a usar billeteras electrónicas, prevenir fraudes y comprender los nuevos riesgos tecnológicos. El enfoque es inclusivo: prioriza a adultos mayores, jóvenes vulnerables e inmigrantes. En el Perú, donde aún más del 60% de los pagos se hacen en efectivo, no se puede hablar de educación financiera sin incluir lo digital. Debemos enseñar no solo a ahorrar, sino a hacerlo de forma segura y moderna.

El caso finlandés demuestra que la educación financiera no es un curso ni una campaña, sino una política pública. Y que su éxito no depende de tener más materiales, sino de alinear voluntades. Si queremos que los peruanos tomen decisiones informadas sobre crédito, ahorro o inversión, necesitamos empezar por coordinar al Estado, al sistema financiero y al sistema educativo bajo una sola estrategia nacional.

Las finanzas no son solo asunto de economistas: son una herramienta de ciudadanía. Y si Finlandia ha decidido enseñar a sus ciudadanos a usarla con responsabilidad, ¿por qué el Perú no habría de hacerlo también?

Michela Casassa es CFO Intercorp Financial Services

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