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Trivelli: “El sector público la tiene ahora más difícil”

Para la especialista, urge que la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales tome medidas urgentes para combatir la pobreza en el Perú, poniendo énfasis en los planes de mediano y largo plazo

Carolina Trivelli se opone a paralizar programas sociales

Carolina Trivelli ocupó el cargo de titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social durante el Gobierno de Ollanta Humala.

La ex titular del Ministerio de Inclusión Social (Midis) e investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Carolina Trivelli, conversó con El Comercio sobre el último informe técnico sobre la evolución de la pobreza monetaria del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), que da cuenta del incremento de un punto porcentual de la pobreza en nuestro país el año pasado. 

¿Qué factores incidieron en el alza de la pobreza en el 2018?
Este es un momento muy difícil para los que vemos el tema de pobreza, porque hemos tenido más de 15 años de reducciones. Ver un cambio de tendencia duele. Esta es una llamada de atención para los hacedores de políticas que pensaban que la reducción de pobreza estaba en automático. Como país hemos creído que estábamos en una ruta imparable, y eso no es así.

El aumento de la pobreza se explica por el incremento en los dos extremos de la distribución: Lima urbana y la zona rural dispersa -la más vulnerable y excluida del Perú-. Que el tema afecte a dos grupos tan distintos exige acciones distintas.

En la zona urbana de Lima es más difícil enfrentar la pobreza porque está más ligada a las oportunidades laborales, y esto depende del tipo de desarrollo económico que el país esté defendiendo. En la zona rural, el tema depende de los esfuerzos para promover el desarrollo de otro tipo de actividades, como las agrícolas.

Los resultados de la encuesta abren la agenda para la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales. No es una tarea que le competa solo al Midis o al Ministerio de Trabajo.

Aunque en el gobierno de Humala se redujo la pobreza, el ritmo de disminución fue menor que en el quinquenio anterior.
Eso tiene que ver con la escala de la tasa de crecimiento económico. La tasa [de crecimiento] del gobierno de [Alan] García fue mayor a la de [Ollanta] Humala. Además, tiene que ver con el nivel de pobreza. Es distinto bajar [la pobreza] de 40 a 30, que de 30 a 20. Es injusto comparar, lo importa es que siga cayendo de manera sostenida para que quien salga de la pobreza no regrese a ella.

Además, las cifras revelan que el incremento de pobreza no se explica por el Fenómeno de El Niño. Probablemente afectó el ‘stock’ de capital de las familias, pero no los flujos. Esto se ve, específicamente, en la costa rural, que no se ha visto afectada.

En los últimos años hemos visto que el crecimiento alcanzado no es suficiente para reducir sustancialmente la pobreza. ¿Muestra esto que hubo un error de prioridades cuando, con Humala, se comenzó a hablar de “Incluir para Crecer” y ya no de “Crecer para Incluir”?
Eso no tiene mucho sentido. No se trata de poner la carreta delante de los caballos. El crecimiento es importante pero contribuye menos a la disminución de la pobreza de los grupos más vulnerables. Las cifras muestran que los realmente pobres han quedado protegidos.

Sin embargo, el problema es el grupo que está en las inmediaciones de la pobreza. Lo que realmente les ayuda, más allá de los programas sociales, es tener la oportunidad de un empleo temporal. Esto está relacionado, por ejemplo, a una pequeña obra local que, a su vez, depende del presupuesto de inversión que se asigne a cada.

Esto genera algo que tal vez no nos gusta mucho, como la tercera remodelación de la plaza de un pueblo. Sin embargo, se trata de una actividad que da trabajo a la obra no calificada local.

Con la caída de inversión pública hemos perdido mucha en obra local. Esto impacta significativamente en pueblos en los que la construcción de obras es el gran dinamizador del mercado laboral local. La combinación de menos inversión pública, menos canon, el no crecimiento de programas sociales y el bajo crecimiento en general explican la situación actual.

Ahí entra la discusión entre calidad y ejecución.
La reconstrucción de la plaza puede generar 15 días de trabajo para la mitad de un pueblo. Es poco sostenible, pero si todos los años tienen esos 15 días de trabajo, ese ingreso se convierte en permanente. Ahí hay una discusión enorme para llegar al tema de fondo.

Y es que hay dos tipos de medidas: las de mitigación para resolver hoy el problema y las soluciones sostenidas que le permiten a las familias incrementar su productividad, tener un trabajo decente o comenzar un emprendimiento. El año pasado no trabajamos en ninguna de las dos. Lo importante es volver a poner en discusión la solución a largo plazo.

Las soluciones de corto plazo son polémicas.
Las familias tienen que sobrevivir, no puedes arriesgarte a que los niños coman mal. Mientras se resuelven los problemas de largo plazo, hay que dar soluciones en el corto [plazo]. No serán para siempre, pero si una familia no puede comer, lo demás es en vano.

Vemos una amplia dispersión por regiones, pero algunos casos de mejoras pronunciadas y otros de graves caídas.
Cajamarca es el departamento con más población rural del Perú. La pregunta es: ¿por qué no podemos lograr que Cajamarca cuente con un adecuado desarrollo rural? Ahí hay un tema focalizado. Cusco y Junín han tenido un muy mal año, que combina problemas de clima y de infraestructura. Son los casos más complejos de este último reporte.

¿Existen factores trasversales a las regiones de buen/mal desempeño, o es que cada resultado responde a una lógica local?
Son cosas que responden a coyunturas particulares. Las dinámicas al interior de cada una de las regiones son bien distintas, tanto en gastos como en ingresos.

Hay que hacer políticas más finas. El sector público la tiene ahora más difícil.

¿Sirvieron los programas sociales como amortiguadores en el caso de la pobreza extrema y de la pobreza rural?
Cuando muestran la distribución de los cambios en ingreso y gasto por deciles, el primer decil —los más pobres— casi no cambia. Hemos hecho un buen trabajo en proteger a los más pobres. Sin embargo, tenemos que ampliar esas políticas a los deciles 2, 3 y 4. Se piensa que ellos ya cruzaron la línea de pobreza y que quedaron fuera de ella, pero la verdad es que son muy vulnerables.

El desafío es cómo hacer que ese nivel de protección social mínimo, que ya logramos para el decil inferior, se expanda a los más vulnerables en un contexto de estrechez fiscal. Esto debería forzar un debate nacional sobre como enfrentar la lucha contra la pobreza.

La pobreza urbana creció de forma importante. ¿Cómo se debe abordar esto desde las políticas públicas, tomando en cuenta que el esfuerzo del Midis usualmente ha estado enfocado en el mundo rural?
Recuerdo que el Midis estaba trabajando en una estrategia para atacar la pobreza urbana, pero no creo que se haya traducido en algún programa o acción. Urge retomar ese debate. La pobreza urbana se combate con acciones diferentes a los de pobreza rural. En las ciudades, el tema recae en el empleo.

¿Cómo evalúa la gestión reciente del Midis? ¿Cuál debería ser la agenda de la ministra La Rosa?
La tarea que tiene la ministra es cumplir su rol de secretaria técnica de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales. Estamos terminando el cuarto mes del año y si no hay acciones ahora, la medición del 2018 nos va a decir lo mismo que la del 2017. Tienen que tomar medidas urgentes y armar una estrategia de mediano y largo plazo.

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