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¿Reconstrucción o desarraigo? El plan de Washington que reimagina Gaza sin su gente
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Estados Unidos ya tiene un plan para el futuro de Gaza, que incluye el desplazamiento “voluntario” de toda su población para la reconstrucción del devastado enclave palestino. Se trata del primer documento elaborado a partir de la idea que esbozó el presidente Donald Trump hace unos meses, cuando dijo que buscará convertir ese territorio en una “riviera del Medio Oriente”.
De acuerdo con el plan de 38 páginas denominado Fideicomiso para la Reconstitución, Aceleración Económica y Transformación de Gaza (GREAT Trust), publicado en exclusiva por el diario estadounidense The Washington Post, la Franja sería controlada en régimen de fideicomiso por Estados Unidos -entregada por Israel- durante al menos 10 años, y se requeriría reubicar temporalmente a los más de 2 millones de habitantes durante las obras.
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El GREAT Trust sería un organismo mixto de carácter internacional. Estaría compuesto por representantes de EE.UU., países árabes y europeos, e inversores privados. Su misión sería financiar, coordinar y ejecutar los planes de reconstrucción sin costo directo al contribuyente estadounidense.
Una vez terminada la guerra, se empezará con la reconstrucción con el objetivo de que Gaza sea un centro turístico, manufacturero y tecnológico.


Cada familia o individuo que acepte irse recibiría 5.000 dólares de compensación como incentivo, subsidios para cubrir cuatro años de alquiler en otro lugar, así como un año de alimentos. La idea se presenta como una medida “voluntaria”, aunque se debe tener en cuenta que se daría en un contexto de guerra que ha provocado un colapso humanitario en Gaza.
El plan no especifica con exactitud a qué países serían trasladados los palestinos, aunque menciona que EE.UU. buscaría acuerdos con naciones árabes y posiblemente con Europa y Asia.
Según el plan, el desplazamiento busca permitir la reconstrucción integral de Gaza sin que la población civil esté presente. La justificación es que la presencia masiva de habitantes imposibilitaría rehacer infraestructura crítica, limpiar los escombros provocados por la guerra y garantizar la seguridad.

Un componente novedoso y polémico del plan es el uso de “tokens digitales”. Los palestinos recibirían un token que representaría sus derechos de propiedad en Gaza, canjeable tras los 10 años si deciden regresar. En teoría, este mecanismo pretende ser una garantía para que no pierdan legalmente sus tierras ni viviendas.
Es decir, a través del token digital los propietarios podrán financiar una nueva vida en otro lugar o canjearlo por un departamento en una de las seis u ocho nuevas “ciudades inteligentes impulsadas por Inteligencia Artificial (IA)” que se construirán en Gaza.
Durante la ausencia de la población, Gaza sería objeto de una reconfiguración urbanística total, con nuevas viviendas, sistemas eléctricos modernos, plantas de agua, puertos y posiblemente un aeropuerto. Estados Unidos proyecta convertir la Franja en un enclave económicamente atractivo, con inversiones en turismo, plantas para la fabricación de vehículos eléctricos, etc. El plan incluso hace referencia a una “riviera” en la costa mediterránea.
Durante la administración de 10 años liderada por EE.UU., se establecería un régimen de seguridad con supervisión militar para evitar el retorno de grupos armados como Hamás. El documento indica que Israel tendría un papel indirecto.
Según el Washington Post, el proyecto fue desarrollado por algunos de los israelíes que están detrás de la Fundación Humanitaria de Gaza (FGH), una organización privada apoyada por Israel y Estados Unidos que fue creada para distribuir ayuda alimentaria en Gaza y que es objeto de numerosas críticas.
Una vez que Gaza “esté desmilitarizada y desradicalizada, el Trust transferirá las competencias a un gobierno palestino independiente”, que eventualmente “se uniría a los Acuerdos de Abraham”, los acuerdos de normalización de relaciones entre Israel y algunos países árabes que fueron negociados por Trump en su primer gobierno.
El plan evita dar un costo total de la reconstrucción de Gaza, pero cabe indicar que en marzo de este año, un proyecto presentado por Egipto en una cumbre de la Liga Árabe estimó que se necesitarán 53.000 millones de dólares y cinco años para tal fin.
En respuesta al plan de Estados Unidos, Hamás dijo este lunes en redes sociales que Gaza no está “en venta” y que el territorio es “una parte integral de la gran patria palestina”.

Un plan "inviable"
Para el periodista y analista internacional Carlos Novoa, especializado en temas del Medio Oriente, el plan de Estados Unidos es inviable y contraproducente.
“Sería como una especie de burla. Hablar del desplazamiento de esa población que tanto ha sufrido para que se construya un enclave turístico y manufacturero sería visto como algo que prioriza lo material antes que el drama humano”, dijo Novoa a El Comercio.
“Si finalmente Gaza se convierte en un centro turístico, ya no habrá más palestinos ahí, salvo los que trabajen. Dudo de que se les permita el retorno”, agregó.
Por ello, Novoa adelantó que la mayoría de palestinos rechazará el pago y los incentivos para salir “voluntariamente” de Gaza.
“Creo que los palestinos van a luchar y van a preferir ser ‘exterminados’ ahí mismo. No va a ocurrir el desplazamiento ‘voluntario’. Van a tener que acabar con los dos millones de palestinos para poder llevar adelante el plan”, sostuvo.
Novoa dijo que lo más viable, sin tener que desplazar a la población de Gaza, es ayudar a los gazatíes a que se establezca un gobierno palestino independiente en el enclave.
“Hamás tiene que salir de la Franja, pero para que ello ocurra se tiene que empoderar a la Autoridad Palestina (ANP), algo que ni los países poderosos de Occidente ni el propio Israel han querido hacer. Darle el control de Gaza a la ANP significaría establecer diálogos, compromisos, pero no se habla mucho de esto. Ahí está la clave”, explicó.
En este punto, cabe precisar que hasta el 2007 la Autoridad Palestina gobernaba Gaza a través del movimiento político Fatah. En junio de ese año, tras una breve guerra civil, Hamás tomó el poder y expulsó a la ANP, que actualmente mantiene su base en Cisjordania.

“¿Por qué la ANP perdió la guerra? Justamente porque desde 1982, cuando se fundó, Hamás ha venido haciendo las veces de Estado, cubriendo necesidades de salud, educación, alimentación en la Franja. Mientras que la ANP estaba más preocupada en otras cosas y había sido vinculada a muchos escándalos de corrupción", recordó Novoa.
El analista también remarcó que será difícil llegar a establecer un gobierno idenpendiente en Gaza debido al sistema de clanes que prevalece en la Franja. “Podría haber enclaves donde gobierne una facción, algo similar a lo que ocurre en Irak tras la invasión estadounidense”.
“Finalmente, cualquiera sea la facción que pase a gobernar Gaza, necesitará apoyo internacional. Solos no van a poder. Es lo que le ha pasado a Fatah, que no ha podido volver a la Franja de Gaza porque Hamás se estableció ahí. Y no veo que se esté trabajando en esta alternativa, que es una oportunidad para poder acabar con Hamás desde el punto de vista político”, enfatizó Novoa.
Más de 63.000 muertos y destrucción casi total

La guerra en Gaza se inició tras el ataque de Hamás dentro de Israel el 7 de octubre de 2023, que causó la muerte de 1.219 personas, en su mayoría civiles. Además, unas 250 personas fueron secuestradas y llevadas al enclave palestino.
La campaña militar de represalia de Israel ha dejado al menos 63.459 muertos en Gaza, en su mayoría civiles, según el Ministerio de Salud de Hamás.
En la actualidad, unos 48 rehenes siguen en poder de Hamás, de los cuales se cree que menos de la mitad están vivos.
En cuanto a las consecuencias de la guerra para Gaza, se estima que entre el 60 % y el 70 % de las edificaciones están dañadas o destruidas.
Zonas como la Ciudad de Gaza y Rafah registran tasas superiores de destrucción entre 70 % y 80 %.
En general, la infraestructura crítica de Gaza, como viviendas, escuelas, hospitales, campos agriculturas, redes viales, ha quedado severamente comprometida por la guerra.
¿Cuándo terminará la guerra? El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, mantiene su objetivo inicial para dar fin al conflicto: liquidar a Hamás, acabar de manera definitiva con ese grupo islamista.










