Universitario de Deportes y Alianza Lima son los clubes con mayores deudas bajo procesos concursales. También se encuentran Cienciano, Sport Boys y Melgar. (Foto: Ilustración: El Comercio)
Universitario de Deportes y Alianza Lima son los clubes con mayores deudas bajo procesos concursales. También se encuentran Cienciano, Sport Boys y Melgar. (Foto: Ilustración: El Comercio)

¡Buen lunes, tricampeones! Aunque cueste decirlo, le quitó sabor al pan del domingo y, probablemente, también al de hoy lunes. Hay empates que suman y otros que hierven la sangre. La ‘U’ dejó escapar algo más que dos puntos: perdió el control emocional de un partido que parecía tener en el bolsillo y terminó señalándose a sí misma frente al espejo.

El foco, inevitablemente, se posó sobre Javier Rabanal. El técnico crema no esquivó la tormenta en conferencia. La buscó. “. Creo que, si le daban más tiempo, eran capaces de ganar. Acá no tengo jugadores titulares o suplentes; es responsabilidad mía que todos estén al 100% y disponibles. Los cambios disminuyeron al equipo drásticamente”, lanzó, con el gesto adusto y la autocrítica afilada.

Pero su mea culpa tuvo segunda parte. Más punzante. Más directa hacia el césped. “No había indicación de meternos atrás, aun con los delanteros lo hicimos. El equipo está muy hecho a esos tres centrales y allí entra Ancajima, ya que a Concha no le daba para defender. Debimos tener más posibilidades para salir a la contra, pero hemos intentado la solución que todos entendíamos para defender el arco y, al final, hicimos todo al revés”. El diagnóstico fue tan crudo como el resultado.

Y es que la ‘U’ se desarmó con los cambios. El ingreso de los suplentes no refrescó: desorientó. ‘Tunche’ Rivera tuvo el tercero en un mano a mano que resolvió sin convicción, como si el arco se hubiera encogido en el instante decisivo. Jorge Murrugarra apareció desubicado, sin brújula en la contención. Hugo Ancajima, llamado a sostener la estructura defensiva, no encontró respuestas. Cada relevo pareció un paso atrás.

La escena se completó con la imagen de Edison Flores cerrando la noche como marcador por izquierda, obligado por la lesión de Carabalí. El capitán, símbolo de jerarquía, terminó parchando una zona que no era la suya. Un síntoma más de la improvisación final.

El Apertura recién comienza, pero las señales importan. . Rabanal asumió la culpa, aunque también expuso a los suyos. La pregunta que queda flotando en Ate es incómoda: ¿fue un tropiezo circunstancial o el aviso de que el fondo de armario todavía no está a la altura del titular? Por ahora, el empate pesa más que el punto.

Habrá que saber en las próximas horas cómo responde el plantel. Es momento de ver las flamas del fuego del tricampeón.

Nos leemos el próximo lunes.

Contenido sugerido

Contenido GEC