En memoria de Teodoro Harmsen, por Raúl Delgado Sayán

“Nos deja un profesional a carta cabal, a quien considero el ingeniero civil peruano más brillante del siglo XX”.

    Raúl Delgado Sayán
    Por

    author

    rdelgados@comercio.com.pe

    (Foto: PUCP).
    (Foto: PUCP).

    El pasado 14 de octubre, a los 99 años, partió de este mundo Teodoro Harmsen Gómez de la Torre, eminente ingeniero civil, profesor emérito y principal del Departamento Académico de Ingeniería Civil de la PUCP y director fundador en el Perú de la Maestría en Gestión y Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias (MDI).

    Nos deja un profesional a carta cabal, a quien considero el ingeniero civil peruano más brillante del siglo XX. Harmsen dejó una gran huella en todos los campos de la actividad profesional, participando en numerosos diseños y proyectos de construcción para el desarrollo del país. Además, como catedrático principal de Diseño en Concreto Armado, fue mentor y guía de profesionales durante varias generaciones en el mundo académico. Asimismo, fue autor de diversos libros de referencia en la especialidad, con los que logró reconocimientos internacionales del American Concrete Institute, una entidad de prestigio mundial en la especialidad de concreto.

    Tuve el privilegio de conocerlo y atestiguar su calibre profesional hace 53 años, cuando comencé a realizar prácticas preprofesionales bajo su dirección. Posteriormente, lo recibí en Estados Unidos, donde ejercí los primeros años en diseños de plantas de energía nuclear.

    Recuerdo que en aquella visita, allá por 1969, el ingeniero Harmsen quiso estar al tanto de lo que estaba haciendo en análisis y diseño de grandes estructuras por la nueva teoría de elementos finitos y la aplicación de la computación electrónica. Una de sus principales inquietudes, sin embargo, era saber si me quedaría en Estados Unidos o regresaría al Perú. Le dije que, así como él, yo quería mucho al Perú, donde tengo mis raíces y hay mucho por hacer. No sé si me creyó, pero pudo ver con gran satisfacción que ello ocurrió.

    Siempre tuve gran admiración por su trayectoria. Ya que soy ex alumno de la Universidad Nacional de Ingeniería, él nunca fue mi profesor. Pero debo admitir que sí fue mi maestro. Y es que maestro es aquel que sirve de guía y ejemplo a las siguientes generaciones, como para mí fue Teodoro Harmsen.

    Cuando fundó el MDI en el Perú, hace cerca de 20 años, recuerdo que mientras almorzábamos me expuso su proyecto e invitó a que fuera parte del grupo de docentes que había escogido. Entonces, me dijo: “Raúl, quiero que tú dictes el curso de Consultoría. Quiero pedirte de manera muy especial que lo hagas”. Le contesté: “Teodoro, tú sabes que no puedo decirte que no, así que proporcióname el ‘syllabus’ del curso para que pueda preparar mis temas de clase”. Él respondió: “No, Raúl. El ‘syllabus’ lo vas a hacer tú porque quiero que este sea un curso único y sea el fiel reflejo de tu experiencia profesional y lo que consideres conveniente transmitir a las nuevas generaciones”. Le expresé como promesa lo siguiente: “No dictaré este curso en ninguna otra universidad ni programa que no sea tu MDI”.

    Teodoro Harmsen vivió intensamente con su maravillosa familia, trabajando por el Perú y la ingeniería durante toda su vida. Nos apena que nos haya dejado, pero hombres como él no se van sin dejar un enorme legado para las futuras generaciones. Ya el Altísimo lo ha llamado para disfrutar de la gran satisfacción de tenerlo a su lado. Deben estar en el cielo necesitando ingenieros de su talla.
    Descansa en paz, distinguido ingeniero Teodoro Harmsen.