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Para una nueva filantropía en el Perú, por Vicente León y Matthew Bird

“En el Perú no existe una entidad que reúna a los actores del ecosistema filantrópico, como sí ocurre en Argentina o Colombia”.

Vicente León y Matthew Bird Universidad del Pacífico

FILANTROPOS

“Mientras es fácil dar dinero; saber a quién, cuánto, cuándo, cómo y por qué dar no lo es”. (Ilustración: Giovanni Tazza)

“Dar dinero es un asunto fácil” –dijo Aristóteles– “pero decidir a quién darle, cuánto, cuándo, cómo y por qué, no es un asunto fácil”.

No lo es porque la decisión requiere información. ¿Cuáles son las áreas de oportunidad? ¿Qué dice la evidencia sobre las opciones que generan mayor retorno social? ¿Qué capacidad organizacional necesita una entidad para darla eficientemente? En el Perú, ¿tenemos la información suficiente para tomar la decisión estratégica sobre a quién, cuánto, cuándo, cómo y por qué dar? ¿Cuáles son las capacidades que se necesitan para implementar una estrategia filantrópica que genere impacto real en la sociedad?

Luego de más de un año de investigación junto con un equipo de investigadores de la Universidad del Pacífico, logramos recopilar y analizar información sobre 157 organizaciones en el sector filantrópico peruano, así como entrevistar a más de 30 líderes del ecosistema. Encontramos que la mayoría de las organizaciones encuestadas son jóvenes, pequeñas, con un enfoque geográfico limitado, no difunden mucha información, no colaboran estratégicamente, y no tienen una política desarrollada de gobernabilidad ni de evaluación de impacto. Sin embargo, interpretamos la juventud de las organizaciones filantrópicas peruanas como algo positivo. Nuestros hallazgos promueven la elaboración de estrategias para una nueva filantropía en el Perú enfocada en logros tangibles, apartada de una filantropía emotiva y asistencialista.

El ecosistema filantrópico peruano incluye fundaciones, asociaciones sin fines de lucro, filántropos, reguladores, legisladores, abogados, contadores y ciudadanos interesados en contribuir con la creación de bienes públicos a través de recursos privados. En un ecosistema ideal, debe existir una dinámica que permita que los actores operen bajo un código de reglas compartido, con división de responsabilidades claras y con acciones que maximicen el flujo de capital, de ideas y de prácticas para maximizar el impacto social.

Sobre la base del análisis de nuestro estudio, nos enfocamos en dos recomendaciones de alto impacto y de relativamente ágil ejecución.
La primera es la creación de una entidad articuladora. En el Perú no existe una entidad que reúna a los actores del ecosistema filantrópico, tal como existe en Argentina (GDFE), Brasil (GIFE), Colombia (AFE) y México (Cemefi). Esta entidad articuladora debe ser un punto de encuentro y debate para los actores en el ecosistema filantrópico peruano, con el objetivo de desarrollar un discurso común que empodere al sector e impacte en la formulación de políticas públicas. Otro beneficio de una entidad de este tipo es que puede crear, desarrollar y financiar proyectos de investigación relacionados al sector, para luego facilitar su difusión e inherencia en debates públicos.

La segunda, es el desarrollo de un índice de institucionalidad filantrópica. En América Latina no existe una herramienta que ayude a establecer parámetros de calidad organizacional. Este índice estaría basado en cuatro pilares –transparencia, gobernabilidad, operatividad e incidencia– y señalaría cuánto se aproxima una entidad a una organización filantrópica ideal de talla mundial. Actualmente lo estamos construyendo con una base de más de 450 organizaciones encuestadas en Argentina, Chile, Colombia, México y el Perú. Estamos determinando los pesos relativos de los indicadores basados en la literatura sobre la filantropía global, y validándolo con las fundaciones líderes de la región.

Este índice ofrecería una herramienta para que el sector haga un análisis relacionado con la identificación e implementación de mejores prácticas, lineamiento de objetivos y el mejor uso de recursos. También facilitaría el proceso de decisión de los filántropos: ¿cuál es la organización más institucionalizada?, ¿qué organización tiene mayor impacto con sus beneficiarios?, ¿cuál es la más transparente? Un índice opera como un ‘benchmark’ para las organizaciones filantrópicas: ¿cómo me comparo con mis pares en mi país y en la región? Finalmente, los miembros o posibles miembros de directorios pueden escoger mejor a qué organizaciones enfocar sus esfuerzos.

Nuestro objetivo es que, al desarrollar e implementar este índice, se permita evaluar la institucionalidad de las organizaciones filantrópicas en el Perú y, eventualmente, en la región. Y que esa evaluación nacional y transnacional sirva como herramienta para promover el desarrollo del ecosistema filantrópico en el Perú y en la región.

Mientras es fácil dar dinero; saber a quién, cuánto, cuándo, cómo y por qué dar no lo es. Pero con la señal de calidad que ofrece un índice y una infraestructura de colaboración que genere una entidad articuladora, las entidades filantrópicas y los otros actores –juntos– pueden fomentar una nueva filantropía en el Perú.

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