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La Pampa, dos meses después; por Ricardo Valdés*

“Si bien la foto de la intervención es un éxito, la película de la intervención muestra un gran problema”.

Ricardo Valdés Ex viceministro del Interior

Pinillos

“El Estado Peruano tiene que pensar en una organización que reúna a profesionales con experiencia en intervenir en economías ilegales”. (Ilustración: Rolando Pinillos)

Hace pocos días estuve en Puerto Maldonado, La Pampa y Mazuko en Madre de Dios, constatando la información que había recibido días atrás con relación al operativo Mercurio 2019. En síntesis, podríamos resumir la información recibida en resultados positivos y en efectos negativos. En lo positivo, a) el operativo había sido un éxito, pues los mineros se habían retirado de La Pampa y no habían regresado, y b) los prostibares en La Pampa habían reducido su atención, pues ya no contaban con el mismo número de clientes.

En ese sentido lo presentado por el primer ministro en el Congreso al solicitar la confianza se ajusta parcialmente a la verdad. Se podría afirmar que la foto de la intervención nos muestra un éxito coyuntural importante, en lo que a minería ilegal se refiere.

Sin embargo, la visita de campo nos muestra una realidad preocupante. El operativo Mercurio 2019 no fue un operativo contra la trata de personas, pues no se rescató a ninguna víctima de explotación laboral o trabajo forzoso en los campamentos mineros y tan solo se intervinieron seis prostibares de los más de 130 instalados entre los kilómetros 98 al 115 de la Interoceánica. Es decir, una movilización costosa y gigantesca que se aprovechó para intervenir solo el 4% de los prostibares en La Pampa y para, finalmente, no recuperar a ninguna víctima de explotación laboral en los campamentos mineros ilegales.

De las víctimas de explotación sexual rescatadas, reportadas por el primer ministro, no se pudo recuperar a ninguna, pues todas ellas decidieron regresar a sus centros de explotación a solicitar lo que se les adeudaba. Los explotadores habrían contratado abogado y vehículos para retornarlas.

Como efecto negativo, podemos mencionar que parece no haberse dimensionado (o previsto) el efecto globo. Es decir, los explotadores y los mineros ilegales no han desaparecido, ni han sido capturados, tan solo han migrado a otras zonas de Madre de Dios o están a la espera de que el gobierno se canse, para regresar a La Pampa.

Mientras, las víctimas de explotación sexual que no están en La Pampa han sido trasladadas por sus explotadores a otros centros en Puerto Maldonado, Santa Rosa, la misma La Pampa (donde atendían pocas mujeres, ahora atienden muchas más), Laberinto, Las Piedras y otros prostibares. Ellas están acompañando la migración de los mineros ilegales a zonas como Malvinas, Boca Amigo, Choque, Nueva Delta, San Juan y Boca Colorado, todas fuera del estado de emergencia, pues se encuentran en la provincia del Manu.

Las autoridades entrevistadas, a nivel regional y provincial, no han dejado de manifestar su malestar. No ven ningún aporte destinado a proporcionar una alternativa de vida al minero ilegal o a una víctima de explotación. Manifiestan que lo que existe es tan solo una intervención de las fuerzas del orden sin apoyo directo, real y eficiente que permita retirar de esos espacios a los ilegales. Más bien, dicen, lo único que han creado es una crisis económica local que afecta la escolaridad y la salud en el complejo ilegal de La Pampa.

Debo decir que si bien, como dijimos antes, la foto de la intervención es un éxito, la película de la intervención muestra un gran problema, pues la minería ilegal se ha expandido a otras provincias, las víctimas de explotación continúan en su misma condición, la economía de Mazuko se encuentra sin alternativas de sustitución laboral y/o económica para más de 40 mil personas y nadie ha sido formalizado.

Hace falta un doliente. El Estado Peruano tiene que pensar en una organización que reúna a profesionales con experiencia en intervenir en economías ilegales.

Devida puede ser una posibilidad. Ellos ya saben cómo poner en marcha estrategias combinadas de prevención, erradicación, intervención y desarrollo alternativo. De lo contrario, que la PCM u otro ministerio asuma un rol protagónico, más allá de las comisiones multisectoriales, para que se haga cargo, con presupuesto y mandato claro, en proporcionar alternativas razonables y salidas viables a la grave situación de Madre de Dios, que, de no intervenirse con inversión para el desarrollo, corre el riesgo de embarcarse en una metástasis a nivel regional como consecuencia del efecto globo mencionado.

*El autor es director ejecutivo de la ONG CHS Alternativo, dedicada a combatir la trata de personas.

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