El año pasado estuve en Oviedo, la capital del Principado de Asturias. La razón de este viaje fue cumplir con un requisito formal cuando a una persona lo incorporan a la Real Academia Asturiana de Derecho: pronunciar el discurso de orden. Quien me propuso para ingresar a dicha academia es uno de los juristas jóvenes más importantes de España y de América: Javier Junceda Moreno.
Javier me recibió con mi familia, y dos días después de estar en Oviedo nos llevó a Covadonga, uno de los sitios que quería conocer desde mi niñez por tres razones. Primero, porque según diversos historiadores en ese lugar se inició el proceso de la reconquista española. El otro factor que influyó en mi interés es que cuando tenía 9 años mi padre me regaló una serie de pequeños libros de la editorial española Araluce, sobre el Cid, Rolando, Sigifredo y entre ellos estaba uno sobre Pelayo, que leí con mucho entusiasmo.
A Junceda, maestro, jurista, escritor y periodista, lo conocí primero por sus obras, porque un buen día cuando yo era director de este Diario encontré en mi escritorio la copia de un libro titulado “Derecho ambiental en el Amazonas: un reto para Sudamérica”, cuyo autor me pedía que lo prologara, además de que sería editado por el Congreso durante los últimos años del segundo gobierno de Alan García. Esta obra es un texto claro, preciso y riguroso, como son todos los de Junceda. Desde que lo conocí hubo empatía y surgió una gran amistad entre ambos y nuestras esposas. Pero no escribo sobre él solo por esta amistad, sino porque fui descubriendo una serie de virtudes, entre ellas, su gran calidad humana, el amor al Perú y su excelente producción intelectual. Conoce muy bien la costa y la sierra, pero le digo que le falta la selva.
Entre sus reconocimientos académicos está ser miembro de la Real Academia Española de Norteamérica. Fue también Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Internacional de Cataluña, es miembro de la Academia Peruana de Derecho, y hace unos meses recibió el honoris causa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde pronunció un excelente discurso con un amplio conocimiento del constitucionalismo, la historia del Perú y de España.
Javier Junceda escribe, desde hace unos años, en diversos periódicos de España sobre temas de su especialidad, pero también sobre otros donde nos relata sobre hechos y personajes asturianos, artículos que han aparecido en su último libro “Asturias y los asturianos”.
Además de asturiano y peruano de corazón, también se define hispanoamericano y lo es porque su padre, un destacado médico, fue Español y su madre es puertorriqueña. Podemos decir que por él corren todas las sangres de Arguedas, porque ha sabido mezclar lo español con lo hispanoamericano, en su total universalidad.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.