Amigo de mis amigos

Nombramientos y contratos irregulares en el entorno de la presidenta Boluarte pueden menoscabar rápidamente la poca legitimidad que ha logrado construir hasta la fecha.

    Editorial El Comercio
    Por

    de El Comercio

    Resumen

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    (Foto: Presidencia)
    (Foto: Presidencia)
    / Luis Iparraguirre

    Desde el inicio, la posición de la presidenta Dina Boluarte ha sido precaria. Dada su opaca trayectoria personal y su tremenda fragilidad política, nadie debía esperar de su administración grandes reformas. Lo mínimo que sí se esperaba de Boluarte era que demostrara empeño en limpiar el aparato público de los nombramientos indebidos de su antecesor, Pedro Castillo, y que –por supuesto– no repitiera sus mismas prácticas.

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