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El dictador ante la justicia
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Ayer se inició el proceso a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Nueva York. Los cargos que el dictador enfrenta son, como se sabe, conspiración para la importación de cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer y usar ese tipo de armamento. Sus problemas con la justicia como noción general, sin embargo, son mucho mayores, y verlo, como lo hemos visto en estos días, despojado de su poder tiránico y de la soberbia aparentemente impune con la que actuaba sugiere ahora varias reflexiones. La primera, desde luego, es que existe una forma de ‘karma’ que alcanza siempre a quienes han cometido crímenes y abusos contra sus pueblos como los perpetrados por él. A veces los alcanza en vida y otras, como por ejemplo en el caso de Fidel Castro o Stalin, en el juicio de la historia.
Pensamos en esta circunstancia en los ocho millones de venezolanos que tuvieron que dejar su país desde la llegada del chavismo al poder para buscarse duramente la vida en otro lugar (solo en el Perú, hay más de un millón y medio de ellos), así como en la miseria que han tenido que enfrentar y enfrentan todavía los que se quedaron. Maduro no solamente les robó su libertad y su derecho a decidir mediante el voto quién los gobernaba, sino también el de labrarse un bienestar a partir de sus capacidades y su esfuerzo. Debemos tener presente, asimismo, que la pesadilla que él encabezaba hasta hace días no ha terminado. La situación de Venezuela es incierta y nada se sabe de los numerosos presos políticos que el régimen mantiene en sus calabozos.
Mención aparte merecen todos los que lucharon por la recuperación de la democracia en el país caribeño y ya no están con nosotros. Su esfuerzo o sacrificio no debe ser olvidado en este momento en que su lucha parece a punto de conseguir su objetivo.
La imagen del sátrapa enmarrocado y derrotado, humillado en buena cuenta, debería tener, por otra parte, un efecto de escarmiento para quienes llevan adelante una política similar a la suya en la región, o puedan querer hacerlo en el futuro; y para los secuaces que el chavismo ha tenido fuera de Venezuela. Ya sea los que le profesaban admiración o los que miraban para otro lado cuando sus mañas y delitos eran expuestos. Junto con el dictador, todos ellos están hoy frente a la justicia.

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