La cultura financiera entre los jóvenes ha pasado a ocupar un espacio relevante en la agenda del sistema financiero. Hoy, ocho de cada 10 jóvenes buscan que su dinero sea rentable y pueda generar ingresos, según datos de la Bolsa de Valores de Lima.
A este punto, pocos conocen que existe una alternativa regulada para quienes queremos construir una cultura financiera más activa y consciente: el ‘crowdfunding’ inmobiliario o financiamiento participativo. Esta actividad es una vía democrática de inversión. Es decir, permite que cualquier joven, incluso con montos pequeños, migre de ahorrista a inversionista y genere una rentabilidad promedio de 25% de acuerdo con el monto en proyectos de vivienda.
¿Por qué los jóvenes optan por este nuevo instrumento? Por la seguridad que ofrece el marco regulatorio que lo respalda desde la SMV y porque es más accesible que comprar un inmueble. Mientras más seguro sea un instrumento financiero, más invita a los jóvenes.
Frente a este escenario, es importante que las plataformas de inversión que lideran este mercado apuesten, desde el derecho financiero, por una actualización regulatoria constante que proponga acercar la educación financiera a los jóvenes o futuros inversionistas. Así aprendemos, invertimos y tomamos decisiones conscientes sobre nuestro dinero, incluso desde montos pequeños.
Apostar por una regulación que acompañe la innovación es, en esencia, apostar por una generación joven que quiere aprender a administrar su dinero, pues si bien se habla de la cultura del ahorro, también se habla de la cultura del inversionista.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.