Tarma: Donde la fe se mide en kilómetros
Tarma: Donde la fe se mide en kilómetros
Pamela Sandoval Del Águila

En la comunidad campesina de Ninatambo, a 10 minutos de , Diogo, de 5 años, y Elisa Espíritu, de 76, parecen incómodos. Son las 7 a.m. y ambos, levantados desde hace dos horas, aguardan impacientes por los cientos de miles de flores que deberán deshojar, antes de la procesión de Viernes Santo.

“Esperamos a que llegue el artista. Según su diseño, nos dirá de qué tamaño querrá los tallos, de qué colores los pétalos”, explica Dora Rodríguez, mamá de Diogo, quien confía en que la ansiedad de su niño mermará con el perfume de rosas, pompones y otras 50 variedades de flores silvestres.

En su esquina, Elisa acomoda una caja de chunchos (flores de color naranja) sobre su regazo para hacer más llevadera la espera. “Soy evangélica. Pero este es mi pueblo”. Su fe, agrega, no está en una imagen, sino en el buen desempeño de los comuneros durante el concurso de alfombras y arcos de flores que, como cada año, organiza la municipalidad provincial.

Ninatambo es una de las 55 comunidades que participan en el concurso, actividad estrella en las conmemoraciones de Tarma por Semana Santa. Este año, el certamen reunió a 1.100 personas como Diogo, Dora y Elisa, quienes soportaron el fuerte calor, las ráfagas de viento y hasta gruesas gotas de lluvia trenzando tallos con pabilo y rellenando de pétalos las más diversas estampas andinas, trazadas sobre casi dos kilómetros de pistas del Centro Histórico.

MILLONARIA INVERSIÓN
1999. 3.200 m2. María Girón, promotora turística de la Municipalidad Provincial de Tarma, recuerda ambos números a la perfección. En aquel año se dio la primera y única incursión de las alfombras florales de la ciudad en los récord Guinness, como las más grandes y hermosas hechas para una fiesta religiosa. “No hemos podido volver porque cuesta US$5 mil lograr la certificación”, precisa.
La regidora Jacqueline Carrión aclara que confeccionar las alfombras y arcos tampoco resulta barato para los concursantes, quienes gastan hasta S/.4 mil en flores y café pasado, con el que delinean las figuras.

“La municipalidad invirtió S/.123 mil en la Semana Santa 2015. Algo menos que el año pasado, cuando se contaron con S/.186 mil. Buena parte de los costos se debe a los premios de S/.1.200 para los primeros lugares”, detalla Carrión.

En el Centro Histórico, a menos de 50 metros de la Catedral de Santa Ana, los alumnos del IEP Ágora, ganadores por cinco años en su respectiva categoría, confirman cuán costoso es su arte. “Para esta estampa [tarmeñas cosechando flores] utilizamos 10 mantones, a unos S/.350 cada uno, con 10 tipos diferentes de flores”, afirma Christian Huanqui, responsable del diseño.

¿Qué lleva a estos chicos a invertir su tiempo y dinero en un concurso que, de ganar, solo les reconoce el 34% de lo que de-sembolsaron? Iris, Heidy y Mauricio, del quinto año de secundaria, lo resumen sin titubear: identidad y fe. Un tarmeño que ama lo suyo lo dice con flores.