
El proceso de composición de Chabuca Granda comenzaba de noche, cuando el timbre dejaba de anunciar más visitas y a los niños les llegaba la hora de dormir. En medio de ese estimulante silencio, con los teléfonos sepultados en frazadas para apagar su sonido, nacieron muchas de sus canciones. “Mi mamá dejaba de componer a la hora que nos despertábamos para ir al colegio. Entrábamos a su cuarto para despedirnos y recién ahí ella se echaba a dormir”, recuerda Teresa Fuller Granda, su hija y guardiana de su legado. Una de esas mañanas en que la niña interrumpía a su mamá para darle los buenos días le debe haber causado tanta ternura a Granda que una musa misteriosa se activó. Entonces escribió la letra de “Mañanera”, con el subtítulo: “a mi hija Teresita”.
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La canción permaneció inédita, como una más entre las 400 letras de Chabuca que nunca han sido grabadas, hasta el mes pasado, que vio la luz gracias a la voluntad de Fuller y al esfuerzo de los músicos Diego Dibós y Óscar Cavero, del proyecto musical Barrionuevo. “Me dijeron que había unos manuscritos inéditos de Chabuca, y la persona que me lo contó todavía no terminaba de hablar, pero yo ya estaba llamando en ese momento a Teresita”, recuerda Dibós, conocido también como la voz de la banda de rock TK.
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A Teresa le encantó la propuesta y abrió los cuadernos de su mamá para aportar ocho letras. Luego vino la parte más difícil. La cuenta Óscar Cavero, guitarrista y conocido por sus arreglos para artistas como Eva Ayllón. “Con Diego poníamos las letras en una pantalla gigante que tenemos en su estudio y nos quedábamos primero en silencio. La analizábamos al milímetro para tratar de entender qué había querido decir y ser respetuosos con el encargo”.

Fue un trabajo de músico y también de detective o perito. Algunas pocas letras incluían alguna pista de por dónde ir. En el caso de una, la referencia explícita “esta cumbia” les dio a entender que ese hubiese sido el ritmo escogido por la cantautora. En otros momentos, la referencia al barrio del Callao les hizo suponer que el tema necesitaba estar acompañado de un ritmo festivo, y lo hicieron en clave de festejo. La condición que puso Fuller para el proyecto fue comprensible y la misma que les habría puesto Chabuca: “no cambien ni una sílaba”.

Pero el proceso fue tan natural, aseguran, que las melodías fluían perfectas, con todos sus acentos encajados y con sus pausas, honrando a la autora de “José Antonio” y “La flor de la canela”. “Me acuerdo que cuando terminamos de grabar “Mañanera”, que es el primer tema, vine con mi parlantito a enseñárselo a Teresita, a ver si le gustaba. Porque eso es algo que nos impusimos: si la canción no le gusta a ella, no va. No me importa si me demoré semanas en grabarla. Para mí, la aprobación final me la da ella”, apunta Dibós.

Barrionuevo surgió como una forma de tributar a la música criolla que siempre se escuchó en la casa de Diego, pero esta segunda producción con letras de Chabuca incluirá otros ritmos peruanos y latinoamericanos también. “A mi mamá no le importaba mucho el género de una canción, sino el estilo del artista que la interpretaba. Ella siempre decía ‘quiero que me discotequeen’”, anota Teresa. Chabuca quería versatilidad y que la juventud la pueda escuchar incluso en sus nuevos códigos, acaso escapar del museo criollo para que sus canciones respiren calle y vida. //









