Hasta hace unas semanas, el cargaba una mochila de derrotas que se hacía cada vez más pesada. Esta situación quedó evidenciada hace un año, cuando la selección de mayores quedó última en el Campeonato Sudamericano, sin haber ganado un solo partido. El deporte que nos llevó a una final olímpica hace 35 años atravesaba uno de sus peores momentos en décadas. El futuro era desalentador.

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Pero como bien dicen, a veces hay que tocar fondo para volver a empezar. Después de la catástrofe, el vóley peruano se está refundando desde sus categorías de menores, con una nueva generación de voleibolistas a las que conocimos en la última edición del Campeonato Mundial Sub 17, que se desarrolló en nuestro país el mes pasado. Nuestra selección de matadorcitas obtuvo un más que meritorio sexto lugar, logrando emocionantes victorias ante rivales que desde lo físico partían con ventaja —más altas y con más horas de entrenamiento—, como Turquía, Argentina o República Dominicana.

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Juan Carlos Fangacio
Ariana Vásquez es la capitana y atacante exterior del equipo.
Ariana Vásquez es la capitana y atacante exterior del equipo.
/ giancarlo shibayama

Una de los baluartes de este equipo es Ariana Vásquez (15), la capitana, a quien encontramos esta semana en el Centro de Alto Rendimiento de Vóleibol, en la Videna. “Empecé en este deporte porque la regla en mi escuela era que los niños jueguen fútbol y las niñas vóley”, nos cuenta Ariana, natural de Iquitos. En esa ciudad, se formó en el club Deportivo Culibro y, hace dos años, llegó a Lima para perseguir el sueño de convertirse en voleibolista profesional. Su potencia y destreza para el saque y recepción la llevaron al club San Martín. Hoy es una de las jugadoras nacionales con mayor proyección internacional. “Dejar a mi familia fue complicado. Pero era algo que tenía que hacer para seguir creciendo”, añade esta adolescente que cursa el tercer año de secundaria.

Gianella Chanca también se desempeña en posición ofensiva.
Gianella Chanca también se desempeña en posición ofensiva.
/ giancarlo shibayama

De igual manera, Gianella Chanca (15) dejó su natal Trujillo para venir a la capital y hacerse un camino en el deporte. Juega vóley desde los 9 años por influencia de su abuelita. Dice que todos los sacrificios que ha hecho a su corta edad han valido la pena. “Yo vine a Lima el año pasado porque me convocaron para el Sudamericano. Mis padres estaban supercontentos, pero teníamos mucha incertidumbre de cómo iba a ser mi vida acá. Gracias a Dios, ellos pudieron mudarse y me apoyan a todo momento”, comenta Gianella. Con su actual club, Rebaza Acosta, se consagró campeona de la Liga Nacional Sub 13 y de los Juegos Sudamericanos Escolares 2022. “Soy consciente de que el deporte tiene que ir de la mano de los estudios. Así que, al salir del colegio, optaré por una carrera universitaria. Las comunicaciones me llaman la atención”, afirma.

Camila Monge juega en la posición de defensora central.
Camila Monge juega en la posición de defensora central.
/ giancarlo shibayama

Otra jugadora destacada de este equipo es Camila Monge (15), quien descubrió su pasión por el vóley en el colegio, el María Reina Marianistas. Para hacer un buen papel en el Mundial, la voleibolista le pidió un mes de licencia a su escuela. Le brindaron todas las facilidades, pero hoy su mayor reto es ponerse al día con las tareas y asignaturas. “Tener que sobrellevar lo estudios con el deporte no ha sido fácil para mí. Me gusta estudiar, pero soy muy floja. Si por mi fuera, me la pasaría todo el día entrenando”, confiesa. Hoy forma parte del equipo de vóleibol del club Regatas y su objetivo más inmediato es debutar en la Liga Profesional de Vóley. “El sueño más grande que tengo es poder llegar a unos Juegos Olímpicos. Este equipo es muy unido y estamos trabajando duro para lograr grandes cosas”.

El plantel lo completan Alexa Vega, Paola Moreano, Shaddia Campo, Liana Torres, Camila Rebata, Valentina Barrientos y Galilea Fuentes. Todas ellas bajo el mando de Antonio Rizola, un técnico que supo devolverles la confianza, seguridad y ese espíritu ganador que parecía extinto.

UN PASO ADELANTE

Días después de la gran actuación de la selección Sub 17, el vóley peruano nos dio una nueva luz de esperanza: la selección Sub 19 clasificó al Mundial de su categoría (la fecha y sede aún están por definirse), tras obtener el tercer lugar en el Campeonato Sudamericano que se realizó en la ciudad brasileña de Araguari. El conjunto nacional obtuvo su pase, junto con Brasil y Argentina, luego de ganarle el partido por el tercer lugar a la selección chilena.

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Mariana Chalco (17) y Fabiana Rivero (17) son dos de las jugadoras más representativas de este equipo. Fabiana dio sus primeros pasos en este deporte en la ciudad de Cajamarca, mientras que Mariana hizo lo propio en su barrio de San Juan de Miraflores, en Lima. Ambas jugadoras son conscientes del reto que tienen: llegar lo más lejos en el torneo, tal y como lo hicieron sus compañeras del Sub 17. Esta vez, no tendrán la localía a su favor, pero saben que todo un país estará allí con ellas, alentándolas a la distancia.

Mariana Chalco y Fabiana Rivero forman parte de la selección de vóleibol que acaba de clasificar al mundial sub 19.
Mariana Chalco y Fabiana Rivero forman parte de la selección de vóleibol que acaba de clasificar al mundial sub 19.
/ giancarlo shibayama

Saben, además, que la disciplina es fundamental para lograr sus objetivos. “Bueno, en mi caso, no me gustan tanto las fiestas. Soy supertranquila. Me gusta, por ejemplo, pasar tiempo con mi familia, tomar aire fresco en la playa. Mis planes son relajados, la verdad. Trato de organizarme para cumplir con los entrenamientos, la universidad y tener tiempo para mí misma”, nos dice Mariana, quien actualmente estudia la carrera de Psicología. “Yo dejé mi escuela y mi familia. Pero estoy feliz. No de dejarlos, quiero decir que ahora mismo soy ejemplo para muchas chicas que quieren venir a lograr lo mismo que yo: representar a su país”, complementa Fabiana.

Han aprendido a lidiar con los comentarios de redes y las críticas que puedan recibir. “Felizmente, acá tenemos apoyo psicológico para estar bien mentalmente No te voy a decir que no leemos lo que dicen de nosotras o de nuestro juego, pero ya no es algo que nos afecte. Mucha gente a veces piensa que jugar es fácil, cuando no es así. Casi siempre nos enfrentamos a rivales más fuertes, pero esa no es una excusa para dar lo mejor y dejar el nombre del Perú en alto”, finalizan.

Hoy, por fin, se puede decir que el futuro del vóley está en buenas manos. //

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