Por Carlos Salas Abusada

Los que andan entre los 30 y 35 años tienen un héroe crema que no es Lolo ni Terry ni Challe. Los que nacieron en los años sesenta y empezaron a ver fútbol a mediados de los setenta veneran a Leguía más que a nadie y lo consideran, por su derecha sabia y su pinta de crack elegante, un referente ineludible de la garra, un intocable, casi dios.