Por Jerónimo Pimentel

Carlos ‘Kukín’ Flores fue el penúltimo exponente de una manía peruana nefasta: romantizar el repentismo y ficcionar lo que pudo ser. Es interesante la capacidad de especulación que podemos soportar al momento de evaluar una carrera futbolística menor. Porque la historia de Flores es, por decir algo suave, una fábula triste.