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De aeronaves a objetos de colección: ¿de qué trata el Impuesto a bienes de lujo, la propuesta de Sigrid Bazán? Expertos advierten riesgos
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El grupo parlamentario Bloque Democrático Popular presentó el pasado 25 de agosto el “Proyecto de ley que optimiza la recaudación fiscal por bienes de lujo”. Con esta iniciativa, se busca incorporar un nuevo tributo —el Impuesto a los Bienes de Lujo (IBL)— a la lista de impuestos vigentes en el Perú. La iniciativa tiene a Sigrid Bazán Narro como autora principal; aunque sus homólogos: Susel Paredes y Edgardo Reymundo firman como coautores.
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Los bienes gravados con este nuevo impuesto serían aeronaves, obras de arte, objetos de colección y joyas elaboradas con perlas, metales o piedras preciosas. El IBL significaría el cobro del 1% sobre el valor de mercado de estos patrimonios cuando superen, de forma individual o en conjunto, las 5 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), es decir, más de S/ 26.750.
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¿Por qué se propone la creación de IBL?
De acuerdo con el proyecto, la medida busca mejorar la recaudación fiscal del país, la cual se ha visto reducida por los diversos incentivos tributarios aprobados en el Congreso.
“Aunque el Perú es un país que mantiene ingresos tributarios por debajo del promedio de la región y de los países que conforman la Alianza del Pacífico, se persiste en la equivocada idea de que reducir impuestos es positivo para la economía. Sin embargo, estos intentos ya le vienen costando al país la suma de S/ 23.827 millones (2,15% del PBI), de acuerdo con el cálculo del Marco Macroeconómico Multianual (agosto 2024)”, se lee en el documento.

Según la propuesta, países como Suiza, España, Noruega y Uruguay ya aplican un impuesto similar, con tasas que oscilan entre 0,5% y más de 2%. Colombia y Bolivia también forman parte del grupo identificado por la legisladora.
¿Es viable el Impuesto a los Bienes de Lujo?
Para Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), el IBL significaría una doble tributación. “Te compres una lancha, un reloj, un bono, o un celular, solo lo puedes adquirir con el neto que te queda luego de pagar impuestos (pues los ingresos de los trabajadores formales ya están sujetos al impuesto a la renta). Si volvemos a pagar renta sobre eso, es doble imposición”, precisó.
En consonancia, Jorge Picón, abogado tributarista y socio de Picón & Asociados, explicó que el Perú es un país con una de las cargas impositivas más altas. “Hay un impuesto que grava la generación de las rentas (el Impuesto a la Renta), donde una persona llega a pagar 30% de su ingreso bruto. Eso es del lado de la generación. Si hablamos del gasto, en el caso de los bienes importados estamos hablando de aranceles de entre 4% y 12%, más el 18% de IGV y, en algunos casos, el Impuesto Selectivo al Consumo que equivale al 10% o 15%”, detalló.

El abogado considera que el IBL significaría otra presión para los contribuyentes formales e, incluso, podría alentar a las economías ilegales.
Por su parte, José Carlos Saavedra, socio y economista principal de Apoyo Consultoría, sostuvo que se trata de un impuesto de difícil administración, ya que requiere registros especializados y valoraciones complejas. ”En términos de equidad, su aporte sería marginal para reducir la desigualdad, dado que alcanzaría a muy pocos contribuyentes”, comentó a El Comercio. Además, dijo, podría generar efectos no deseados, como desincentivar la compra de arte local o incentivar la evasión mediante el traslado de activos fuera del país.
Asimismo, Macera y Picón coinciden en que el IBL sería casi imposible de fiscalizar. “¿Quién va a determinar el valor de las colecciones, joyas u obras de arte? ¿Cómo se va a fiscalizar? Además, las personas con recursos tienen opciones prácticamente infinitas de compra, fuera y dentro del país”, señaló Macera.

Si bien el proyecto indica que países desarrollados y de Sudamérica aplican impuestos similares, Macera subrayó que, en los últimos años, varias economías han optado por eliminarlos. En la misma línea, Picón comentó que la congresista compara al Perú con naciones desarrolladas sin tomar en cuenta la realidad local.
“En otros países se habla de la imposición a los ricos y se han creado impuestos para ello, pero se trata de un impuesto al patrimonio en general, no a los artículos de lujo. Además, esos países primero han implementado un impuesto a la herencia; son países absolutamente formalizados y no tienen impuestos al consumo tan altos como el Perú”, señaló el abogado.

De manera similar, Saavedra coincidió en que un impuesto a la herencia sería una alternativa más efectiva, pues grava transferencias de patrimonio de alto valor y se apoya en registros notariales y registrales ya existentes, lo que reduce los costos de administración.
“Es menos dañino en términos de eficiencia, porque no necesariamente desincentiva la generación de renta: el heredero no paga por lo que produce, sino por la riqueza recibida. Incluso, es más potente para reducir la desigualdad, porque actúa sobre la ‘desigualdad de origen’ o la riqueza que se transmite por simple suerte al nacer”, comento. En países de la OCDE, este impuesto es una herramienta reconocida de progresividad fiscal, y la literatura lo considera más eficaz que tributos de difícil control como los que recaen sobre bienes de lujo, manifestó Saavedra.











