Estacionamientos subterráneos generan polémica
Estacionamientos subterráneos generan polémica
Juan Pablo León Almenara

La avenida Diagonal de hoy no es la misma que estaba ahí antes del 15 de diciembre. La imagen de una vía dominada por ‘jaladores’, autos estacionados por ocho horas continuas, una fila de vehículos esperando para parquear y taxis bloqueando el paso ha cambiado por la imagen de una avenida más silenciosa y ordenada.

En esa imagen está hoy Fernanda, una inspectora de tránsito de Miraflores que hasta hace poco solía recibir insultos de conductores que bloqueaban la vía, y quien hoy trabaja sin sufrir agresiones ni bocinazos. También están colectivos de ciclistas que cruzan la pista y empalman su camino con una ciclovía sin temor a ser atropellados. 

Ese 15 de diciembre en Miraflores hubo un cambio sustancial: se puso en marcha el Plan Integral de Ordenamiento Vial que “prioriza el uso de transporte sostenible”, pero al mismo tiempo, desincentiva el uso de automóviles privados al impedirle el acceso libre para estacionar. 

Aquella mañana se inauguró un y el municipio de Miraflores empezó a bloquear unos 120 parqueos sobre la superficie, en nueve calles, donde ahora se ampliarán las veredas.

–La otra cara–
A partir de entonces, una ola de conductores que circulan a diario por Miraflores comenzó a denunciar ser víctima de un monopolio de la empresa que administra el servicio subterráneo. 

“Ya no se puede estacionar en el pasaje Olaya porque macetas bloquean 20 espacios. Tampoco en Diagonal porque las macetas bloquean 50 espacios. Y cuando sigues circulando de pronto te encuentras con la puerta del estacionamiento privado, obligándote a usarlo”, dice Alfredo, un chofer que ayer por la mañana buscaba un espacio para su auto.

La compañía estableció la tarifa de S/0,12 el minuto o S/7,20 la hora, dos soles más que el promedio en las playas aledañas, las cuales también dicen estar siendo perjudicadas. En una playa de la calle Lima está Jorge Muruhuay, de 81 años, quien recibe autos desde hace más de 22 años y teme que el negocio quiebre por la presencia del nuevo estacionamiento subterráneo, donde cobran por minuto.

Diethell Columbus, abogado y experto en temas municipales, advierte un posible delito de abuso de autoridad por parte del municipio. 

“Si las municipalidades distritales emitieron una ordenanza que habilitaba el cobro de parqueo en las calles, no habría razón para impedir que se sigan usando. Si se bloquean espacios para el uso de una concesión, es un abuso de autoridad”, señala.

Este debate es comparable al caso de San Isidro, distrito que también ha adaptado un concepto urbanístico en favor del peatón. Allí se redujo la cantidad de parqueos superficiales tras la inauguración de un estacionamiento bajo tierra. Además, en la calle Los Libertadores se creó una ciclovía y se dejó solo un carril para automóviles.

“Vamos a iniciar una campaña para enseñar lo que significa esta modalidad de vía. Es una calle para no ser vista desde el parabrisas de un auto. Una calle Zona 30, la primera vía de tráfico calmo del país”, dice el alcalde Manuel Velarde, quien niega el monopolio de alguna empresa.

El ingeniero vial David Fairlie defiende el concepto urbanístico de ambos distritos y la intención de devolverle la calidad de vida al ciudadano de a pie. “Los estacionamientos públicos [no privados] eran demasiado baratos y alentaban a que la gente use sus autos y los dejen allí muchas horas. Eso congestionaba las vías, pese a que hay otras alternativas para moverse [Miraflores tiene Metropolitano, corredor azul y ciclovías]”, indica. 

Agregó que el público perdió mucho en costo económico y social al haberle dedicado tanto espacio al parqueo. “Es un tema que debió evitarse en el pasado. Normalmente lo que se hace es mantener estacionamientos con restricciones de tiempos cortos y un buen sistema de fiscalización”, dice.