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Los restos de Miguel Grau volvieron hace 125 años al Perú

El 13 de julio de 1890 los restos del Peruano del Milenio retornaron a la patria desde Chile, traídos por la cañonera Lima.

Los restos de Miguel Grau volvieron hace 125 años al Perú

Los restos de Miguel Grau volvieron hace 125 años al Perú

Qué difícil es llegar al pie del monumento a Miguel Grau, en el centro de la plaza del mismo nombre, en el Cercado de Lima. Qué ironía no contar con un acceso hacia esa área y tener que ‘torear’ a los autos para poder respirar de cerca la heroicidad del Peruano del Milenio que puso en jaque a la escuadra enemiga en la infausta Guerra con Chile.

Pero, sin importar lo alta que esté la marea vehicular, ahí está la efigie del marino piurano, erguida, mirando de frente a todo aquel que quiera buscarla para recargar pilas de valentía, arrojo y amor por lo suyo en cada guerra particular.

Miguel Grau Seminario. El Peruano del Milenio. Su nombre no solo se pronuncia primero cada vez que se pasa lista en el Congreso de la República, donde su escaño de diputado por Paita sigue vacío para siempre. También es, por ley, el nombre del mar peruano y está interiorizado en el imaginario limeño y nacional desde el día siguiente del Combate de Angamos, según el historiador de la PUCP Juan Orrego.

Una encuesta de El Comercio hecha por Ipsos Perú en julio del 2013 reveló que la mayoría de peruanos lo ve como el héroe máximo del país.

“La rendición del país a su figura de héroe se da a partir del 9 de octubre de 1879, un día después de su muerte, cuando empiezan a llegar noticias de su sacrificio en el Huáscar por amor a la patria”, dice Orrego.

Para el historiador, el arribo de sus restos repatriados desde Chile consolidó su imagen de referente nacional. Eso sucedió el 13 de julio de 1890. Partes de su pierna derecha y de su mandíbula llegaron a bordo de la cañonera Lima, embarcación que, junto al transporte Santa Rosa, trajo consigo reliquias de peruanos caídos en la Guerra del Pacífico, en Angamos y en las batallas de Arica, Alto de la Alianza, Tarapacá y Huamachuco. Fue una misión ordenada por el entonces presidente del Perú Andrés A. Cáceres.

“Incluso antes de Angamos, Grau ya había construido su mito, con la victoria de Iquique [21 de mayo de 1979] y sus correrías en aguas chilenas. La llegada de sus restos redondeó la construcción de su imagen de héroe. Grau es, de lejos, el héroe nacional por excelencia. Es modelo de marino, padre, esposo, ciudadano y hasta de congresista”, destaca Orrego.

LAS RELIQUIAS

Esos restos fueron embarcados en Valparaíso el 28 de junio de 1890. Habían estado en el mausoleo de la familia de Óscar Viel, cuñado de Grau, en Santiago. El 13 de julio llegaron al Callao y fueron llevados a la Iglesia Matriz chalaca. Dos días después, en medio de gran fervor popular y con los más altos honores, fueron trasladados al mausoleo de Ramón Castilla del hoy Cementerio Presbítero Maestro, en Lima. En 1908 fueron puestos en la Cripta de los Héroes de ese camposanto.

Así fue el cortejo que acompañó a los restos de Grau (parte de su pierna derecha), llegados en 1879 al Callao. Esta escena corresponde a su traslado al hoy Cementerio Presbítero Maestro. (Foto: Cronología de la Guerra del Pacífico 1879-1884).

ILUSTRA NOTA:

En la Cripta de los Héroes, en el Cementerio Presbítero Maestro, están los restos de Grau que fueron repatriados en 1890. (Foto: AFP)

El 21 de marzo de 1958, Chile entregó al Perú un trozo de tibia de Grau y un escapulario del héroe de Angamos, los que están en una cripta de la Escuela Naval de la Marina de Guerra, en La Punta, Callao, destacan los marinos e historiadores Michel Laguerre y John Rodríguez, teniente primero y capitán de navío, respectivamente.

Escuela Naval Miguel Grau Seminarioobjetos que pertencieron al heroe FOTO : ROLLY REYNA / EL COMERCIO PERU

En esta urna está depositada la astilla de la tibia de Grau, dentro de la cripta de la Escuela Naval, en La Punta, Callao. (Foto: Rolly Reyna / El Comercio)

“¡Gran almirante del Perú, don Miguel Grau Seminario!”, dice un cadete que termina su guardia. “¡Presente!”, responde el relevo. “¡¿Consigna?!”, pregunta el saliente. “¡Seguir su ejemplo!”, expresa el entrante. Este rito se cumple en cada cambio de guardia. Dicha cripta está custodiada las 24 horas. “Es un honor hacer esta guardia”, coinciden los cadetes.

Escuela Naval Miguel Grau Seminarioobjetos que pertencieron al heroe FOTO : ROLLY REYNA / EL COMERCIO PERU

La cripta de la Escuela Naval en la que se guarda una astilla de la tibia de Grau permanece custodiada por cadetes las 24 horas del día (Foto: Rolly Reyna / El Comercio)


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