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Como se sabe, la serie The Fantastic Four, de la que forma parte “Black Panther”, fue creada por el Universo Marvel en 1966 antes de la fundación del movimiento Black Panther Party, conglomerado pro derechos de la comunidad afroamericana que, entre 1966 y 1982, expandió su arrastre más allá del gueto negro americano y llegó hasta Argelia. Y que ante la amenaza de convertirse en un ejército regular, fue fagocitado por la contraofensiva gubernamental hasta desaparecerlo. Tal vez por eso, en alguna de sus aventuras el hombre pantera viaja hacia el sur de los Estados Unidos para dar cuenta directa de los rezagos del Ku Klux Klan. Por cierto, la problemática racial fue uno de los temas que la serie tuvo que enfrentar con discutible fortuna.
Es más, Uno de los grandes debates al interior de la productora era encontrar el momento propicio para lanzar una saga cuyo nacimiento amarilleaba las páginas fundacionales de “Los 4 fantásticos” bajo la firma de Stan Lee y Jack Kirby. Tuvo que pasar medio siglo para que se considerase rentable la posibilidad de poner a un superhéroe negro en pantalla. Para lo cual tuvieron que hacer una investigación profunda de la riqueza cultural africana y extrapolarla en un contexto futurista plagado de neón sin que el protagonista tenga afanes precisamente reivindicativos. La friolera de 1.3 mil millones de dólares, cifra estratosférica por donde se la mire, terminó dándoles la razón.
Pero, por supuesto, tan peliagudo asunto no podía pasarse por agua tibia, menos en una nación racialmente hipersensibilizada con asesinatos como el de Floyd. Así que Black Panther fue blanco también del movimiento Black Lives Matter. Una serie de denuncias de desigualdad racial se dejaron escuchar en la llamada Casa de las Ideas de Marvel. “Me ha molestado que cada productor, cada director, cada especialista de escenas de riesgo, cada diseñador de vestuario, cada asistente de dirección, cada persona haya sido blanca” dijo, por ejemplo, el actor Anthony Mackie. “En el estudio de Kevin Feige, la mejor persona debe ser la que consiga el trabajo”, apostilló.
Pero en Black Panther todo el equipo de producción era negro, empezando por el productor Nate Moore y terminando en el vestuarista. Por supuesto, el director y su equipo de especialistas eran todos afroamericanos. Lo cual también fue severamente criticado “porque eso es más racista que cualquier otra cosa: si solo puedes contratar negros para una película protagonizada por negros, ¿estás diciéndome que no son suficientemente buenos para estar en una producción en la que el reparto es blanco?”, contraatacó Mackie, el popular ‘Falcon’ de “Capitán América: El soldado de Invierno”.
Pero más allá de emejante galimatías racial, “Black Panther” se sigue debatiendo entre la unanimidad de críticas positivas y algún disidente, que inmediatamente pasó a convertirse en racista según el siempre iluminado temperamento de las redes sociales. Como iluminado fue el reino de Wakanda bajo el gobierno de Chadwick Boseman, actor formado en la Universidad de Oxford gracias a una donación de Denzel Washington, especie de meteorito que también le cayó del cielo para convertirlo en el primer héroe afrodescendiente de la historia. Lo que nadie sabía es que bajo su extraordinaria agilidad de hombre felino habitaba un humano espoleado por cirugías y quimioterapias. Es de esperar que la mística azul insertada en sus manos acompañe su viaje por el universo.