Por Ángel Navarro Quevedo

Tras una multitud de paparazzi, Claudia Cardinale cruzó las puertas del Vaticano con una minifalda. Junto a su colega Antonella Lualdi rompió con la rígida etiqueta que exigía cubrir hombros y rodillas. Lo que parecía un simple gesto de moda se convirtió en un símbolo de modernidad: la actriz desafió el protocolo ante el papa Pablo VI y salió de la audiencia en lágrimas tras confesar episodios dolorosos de su vida, entre ellos la agresión sexual sufrida a los 17 años. Hoy, ese espíritu rebelde se partió a los 87 años, rodeada por sus hijos.

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