Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Doris Bayly en 2017, en la exposición "Reflejos del Camino por Gam Kutlier", desarrollada en el MAC Museo de Arte Contemporáneo de Barranco. Durante toda su vida, la cultura fue una de sus grandes pasiones. Foto: ALBERTO VILLANZONA.
Doris Bayly en 2017, en la exposición "Reflejos del Camino por Gam Kutlier", desarrollada en el MAC Museo de Arte Contemporáneo de Barranco. Durante toda su vida, la cultura fue una de sus grandes pasiones. Foto: ALBERTO VILLANZONA.
/ ALBERTO VILLANZONA
Por Czar Gutiérrez

Suspendida, sin peso, flotando. Imperceptible en la ocre densidad de mesas, vasos y paredes, resbalando a través de las curvilíneas hebras de humo de los cigarrillos, así apareció sobre la pista del bar Tijeras de Barranco —¿o tal vez era el Sargento Pimienta?—. Corría la primera mitad de los noventa y hasta el día de hoy —ayer 16 de febrero del 2022—, que abandonó este mundo, Doris Bayly permaneció intacta. Tenue. Ligera. Poblada de soledades, desprovista de tiempo, de ayer. Como si en alguna dimensión del universo fuese posible que todo ocurriese por génesis sublime, nunca entendimos cómo pudo haber caído en un lugar tan proclive al fraccionamiento interior y la neurosis. Pero su aire espectral, de inacabable ausencia y desarraigo, nos enamoró a todos.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: