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El MALI inaugura la primera retrospectiva de Jorge Eduardo Eielson

El Museo de Arte de Lima celebra a un artista de culto, dueño de una obra que se extiende por cinco décadas. Desde su exilio europeo, Jorge Eduardo Eielson construyó un lenguaje de ecos milenarios

Jorge Eduardo Eielson

Jorge Eduardo Eielson. (Fotos: MALI)

La exhibición del Museo de Arte de Lima ofrece una lectura abierta de la obra del poeta y artista moderno peruano Jorge Eduardo Eielson. (Fotos: Archivo/ MALI)

Artista total, de culto, un renacentista para su época. Imposible ubicar en un solo lugar a Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1924-Milán, 2006). Poeta de la llamada generación del 50, dramaturgo, periodista y artista plástico en sus inicios, y tras su autoexilio en Europa, activo partícipe de los circuitos de vanguardia más importantes. Desafiando la torpe discusión que propone límites entre lo moderno y lo contemporáneo, Eielson resulta un artista que conecta directamente con los modos de pensar y de sentir de los más jóvenes.

Sharon Lerner, junto con la especialista venezolana Gabriela Rangel, es la curadora de la primera retrospectiva dedicada al artista limeño. Titulada simplemente “Eielson”, la exposición organizada con el apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Centro de Estudios Jorge Eielson presenta una compleja y cambiante obra que dialoga con aspectos de la cultura precolombina peruana, como son los quipus andinos. Se trata de una de las exposiciones más difíciles asumidas por la curadora de arte contemporáneo del MALI, pues la reflexión de y sobre Eielson ha producido ríos de tinta. “Todos los días aparecen lecturas nuevas. La suya es una obra abierta y compleja. Es imposible plantear una mirada total, una lectura unívoca de su trabajo”, aclara Lerner.

Jorge Eduardo Eielson

Jorge Eduardo Eielson. (Fotos: MALI)

Los quipus de Jorge Eduardo Eielson. (Fotos: MALI)

Ese carácter abierto de la propuesta eielsoniana define también esta exposición, más allá de los ejes establecidos dentro de la lectura de su obra planteados por el mismo creador. Así, además de reunir obras representativas como sus series de quipus, sus autorretratos y ceremonias, la propuesta curatorial intenta presentar, a través de documentos, otros aspectos de su obra, como son sus acciones poéticas y performances.

UN ARTISTA MARGINAL
A lo largo de los años, desde su viaje en 1948 a París gracias a una beca del Gobierno Francés, se le preguntó al artista por qué se alejó del Perú y si se identifica como peruano. Y él siempre anunciaba lo mismo: su descreimiento de los nacionalismos, su poca fe en las llamadas “raíces”. Sin embargo, para la curadora, Eielson sí creía en la conexión con el pasado precolombino, en los afectos por un pasado arcaico. “Yo creo que lo que lo alejó del país fue una sociedad limeña colonial, represiva, conservadora. A eso le sumamos su difícil historia familiar y sus ganas de conectar con las fuentes de la cultura occidental. Su elección de quedarse en Europa tiene que ver con su orientación sexual y su decisión de vivir en un espacio donde pueda desenvolverse con libertad. Algo que en el Perú ha sido muy difícil durante años”, explica Lerner.

¿Y qué tan conservador pudo sentir Eielson su propio contexto artístico? Sin duda, como afirma la responsable de la retrospectiva, debe haber sido muy frustrante. “En 1948, año de su primera individual, Eielson vive un momento de transición”, afirma. “Hablamos de un artista que visitaba frecuentemente la peña Pancho Fierro, es amigo de José María Arguedas y de las hermanas Bustamante; a la vez que pertenece al círculo de Javier Sologuren y Sebastián Salazar Bondy. Además, colaboró con músicos amigos como Enrique Iturriaga y Paco Pinilla. Probablemente Eielson fue el único que se movía en todos estos círculos con la misma soltura. Creo que había gente receptiva a su trabajo, pero no necesariamente pudo haber encontrado las estructuras para desarrollarlo”. En efecto, Eielson pudo ser un artista insular y marginal, pero también se conectó intensamente con las fuentes de la modernidad artística. “Eielson conocía todos los circuitos y lo que estaba pasando en el arte. Manejaba la información de una manera increíble”, afirma Lerner.

LA EXPOSICIÓN
El reto de la retrospectiva “Eielson” es desplegar 50 años de trabajo del artista, presentándolo al público de un modo abierto y comprensible. Así, al igual que la pasada muestra enfocada en la cultura Nasca, el MALI dedicará todo su primer piso al artista: tres salas se centrarán en su obra y una cuarta en la realización de talleres, discusiones y recitales con invitados locales e internacionales.

Jorge Eduardo Eielson

Jorge Eduardo Eielson. (Foto: MALI)

“Autorretrato definitivo” ( 1985 ). La retrospectiva ubica a Eielson en el desarrollo de las búsquedas más contemporáneas. (Foto: MALI)

La exposición se abre con su célebre serie de “Quipus”, junto con sus nudos escultóricos y mesas de documentación sobre “El cuerpo de Giulia-no”, la novela que Eielson escribió en los años 50 pero publicó en 1971, ligada con la performance realizada en la Bienal de Arte de Venecia de 1972.

En la segunda sala se presentan sus “Paisajes”, sus “esculturas subterráneas” e instalaciones basadas en el formato de la pirámide. Le siguen poemas visuales y fotografías de los archivos del propio artista. Finalmente, en la tercera sala, la mirada del artista al mundo precolombino se plasma en obras como “Las puertas de la noche”, sus “Ceremonias” y “Autorretratos”, combinados con piezas precolombinas de la colección del museo que ayudarán al publico a hacer sus propias conexiones.

Más información

Lugar: salas 1, 2 y 3 del MALI, Parque de la Exposición, Lima. Temporada: del 16 de noviembre al 4 de marzo del 2018. Visitas: de martes a domingo, de 10 a.m. a 7 p.m. Sábados hasta las 5 p.m.

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